La fiesta democrática a la que nadie quiere ir


Con la compra de 7 kits electorales para comenzar el proceso de revocatoria de la antes querida alcaldesa de Lima Susana Villarán, comienza una carrera por firmas en la que ya Alditus, que va por su tercer strike a la hora de escoger bando, y Castañeda, inmortalizado meme peruano, venían alistándose desde sus trincheras desde hace tiempo. Sin embargo, la revocatoria tiene más de un matiz que algunos fans y escuderos de la “LadyVaga” se niegan a ver.

Desde 1997 es que nuestro sistema electoral cuenta con medios de democracia directa como la revocatoria o el referéndum para así tejer las complicadas redes del accountability político e incentivar a que los mismos electores tengan el poder de bajarles el dedo a sus autoridades, sea por corruptas o ineficientes. No obstante, la alta cantidad de firmas (25% de los votantes) que se necesita para que dichos procesos sean abiertos impone una valla muy alta que en raras ocasiones se llega a superar en nuestro país (solo un 8% de pedidos de revocatorias terminan llevándose a cabo según Correo Semanal). Esta cifra se requiere para demostrar que un buen número de representados está de acuerdo con la revocatoria, lo cual es imposible de saber desde un simple sondeo online.

Pese a todas las dificultades que trae una revocatoria, esta es uno de los mecanismos más democráticos que existen en nuestro sistema electoral. Es el paraíso de la izquierda: poder popular con la capacidad de mostrar su descontento de manera directa. El hecho que se plantee la revocatoria como una solución viable denota ya una faceta (o careta?) democrática que en otros tiempos pudo haber sido una toma violenta de la municipalidad o una huelga generalizada. Así como las elecciones, un proceso de revocatoria o referéndum es una fiesta democrática, quiéranlo o no.

Sin embargo, nuestra política (derechas e izquierdas cuando les toca ser oposición) cada vez más “achorada” utiliza dichos mecanismos con una denotación revanchista y de venganza para establecer una campaña de desprestigio hacia la Alcaldía, dedicando cantidades de poder fáctico hasta esta cruzada, ahora bajo el nombre de revocatoria. Si bien están claras las intenciones de los promotores mediáticos de la revocatoria, el proceso es legítimo y, en caso llegue a prosperar, no solo se deberá a una campaña negativa, como quiere verlo la misma alcaldesa, sino en que hay un real descontento con la gestión actual de nuestra capital. Este sentimiento no puede ser inventado a lo Inception en las mentes de los limeños. Alguien realmente cree que Mariátegui sea el más popular en los barrios de San Juan de Miraflores?

Y que los defensores de Villarán no se pierdan en el argumento de “cuánto daño puede hacer esto a la municipalidad” o “solo serían 10 meses que tendría el próximo alcalde”, ya que, promovida por quien sea promovida, la revocatoria es un aspecto sano de la democracia que, en vez de ser atacado, debe ser visto como una autocrítica y un “qué estamos haciendo mal”, tal como el ideal de centro-izquierda de Fuerza Social y sus seguidores solían destacar.

De todas maneras, cada uno está en su ley en si decide firmar a cambio de galletas o no firmar la revocatoria en base a la poca esperanza que pueda quedar luego de una cachetada de realidad; pero la democracia es así, lo que desee la mayoría es lo que se cumplirá: La pregunta que queda es si Villarán sigue cayendo en el juego político del que tanto decía ser enemiga al combatir fuego con fuego con el caso Comunicore –o, incluso, fuego con mudez o soberbia-, lo necesario es mejorar los canales de publicidad de sus obras (sean de cemento o no) en la capital (que no dudo que las haya) para así combatir de manera efectiva el descontento ciudadano que no solo se contenta con frases hechas o con ideales etéreos, pero tampoco con algunos by-pass.

De dejar la altanería caviar y establecer mejoras en su gestión como está haciendo con el cambio de algunos gerentes municipales, habrá dado la estocada final a Alditus, Castañeda y cualquier resentido político que dé prueba al argumento central de Dargent en “Demócratas Precarios”.

7 Respuestas a “La fiesta democrática a la que nadie quiere ir

  1. A pesar del desorden en la exposición de ideas, comparto el grueso de lo que dices, en especial con la mudez de Susana, así como la necesidad no de publicidad sino de comunicar mejor lo que se hace, sea que lleve o no cemento (penúltimo párrafo).

    Frases que quedan sueltas y no suman:
    “dedicando cantidades de poder fáctico hasta esta cruzada” asumo te refieres al dinero, pero en toda revocatoria o proceso de esta índole se requieren “cantidades de poder táctico”.
    “Si bien están claras las intenciones de los promotores mediáticos de la revocatoria”, ¿te refieres a revocar a la autoridad?, pues de ser así, tengo entendido que esa no es una intención sino la finalidad este procedimiento.
    “pero la democracia es así, lo que desee la mayoría es lo que se cumplirá”.

    Finalmente, no entendí eso de “la altanería caviar”, ni a santo de qué aparece el texto de Dargent al final, inconexo con todo el post (salvo que mi lectura veloz me haya jugado una mala pasada).

    Es bueno que se retome el blog, un poco de rigor, tampoco le viene mal.

  2. En corto: Poder fáctico como influencia (que todos los políticos creen tener) en la institución de turno; las intenciones de fondo que son una posible reelección amarilla o de enaltercer la gestión pasada.

    Lo de la altanería caviar, fácil ocram te lo explica mejor http://peru21.pe/2012/01/08/impresa/why-susy-why-2006497

    Y el texto de Dargent explica bien chevere lo que pasa acá a modo overall, el cual iba de cachita al público objetivo. Te lo recomiendo http://www.iep.org.pe/publicacion/003553/democratas-precarioselites-y-debilidad-democratica-en-el-pe.

  3. creo que hay algo de fondo que se pierde en tu escrito, ¿eh? algo muy importante que no sé si llegas a captar.
    ayer estaba viendo la película de South Park después de mucho tiempo. hay un momento en el que uno de los personajes espía en el campamento enemigo usando un view master
    (para los desentendidos, esto es un view-master:
    http://blogs.cisco.com/wp-content/uploads/view-master.jpg )
    mientras hace un sesudo análisis de las posiciones enemigas, vemos que el personaje lo único que logra ver realmente son figuritas agradables de cerditos, perritos y monitos de cuento. tu post es un poco como eso, fonsi.

  4. No entiendo en su totalidad tu comentario, pero asumiré que te refieres a que el ideal demócrata es solo un ideal etéreo en nuestro precario sistema. En el caso de una revocatoria, es esta misma democracia directa la que se regula a sí misma, estableciendo un gran número de firmas y procesos que hace improbable llevar a cabo una revocatoria…a menos claro, que la autoridad sea tan pésima/corrupta/ineficiente que logre perderla teniendo las probabilidades a su favor.

    O quizás solo te referías a chanchitos y perritos. Anyway, gracias por el comentario.

  5. entendiste a medias, ta bien. supongo que eso explica por qué tu post es tan mediocre, copetín.

  6. Henry,
    Siempre resulta más útil y claro responder por puntos, así no se pierde nada y todo es proteína.
    El “poder fáctico como influencia” suena a vacío, a que alguien te diga el poder como ilusión o lo que sea. Ojalá te animes de desarrollar un toque más esa idea, y -de paso tb- las otras tipo: “pero la democracia es así, lo que desee la mayoría es lo que se cumplirá”.
    Leí el texto de Sifuentes, me queda la duda: ¿piensas que Susana cuenta con ese atributo de “altanería caviar”, o lo refieres a sus lamentables declaraciones, en relación un hecho concreto y al texto de marras (ojo que hay una gran diferencia, y que del texto no fluye)?
    Sobre el texto de Dargent, recuerdo, alude a la precariedad de las élites para preferir regímenes democráticos y valores institucionales, frente a autoritarismos (de diferente color y sabor) capaces de “ofrecerles” poder o satisfacción de sus intereses, por allí creo la idea central, pues ese texto lo leí allá por 2010. Lo que sigo sin ver es como se relaciona con la entrada y si tu idea como articulista es dejarnos saber que vienes leyendo las 100 paginitas de Dargent o compartir alguna idea relevante sobre su tesis de trabajo.
    Saluti.

  7. Olvidé este reply en mis mensajes.

    Cuando me refiero al poder fáctico hablo de la capacidad de los promotores de la revocatoria en ejercer influencia sea por medios de comunicación (Mariátegui) o por factores económicos (los cutrazos que se pudieron hacer kouri y castañeda).

    “la revocatoria responde a intereses, por lo tanto no merece que la tomemos en serio” A veces se peca de esta actitud, menospreciando la opinión de la masa y tomándolos como simples borregos de la DBA. Ocram lo etiqueta bien como “altanería caviar”.

    Y en cuanto a peluchín Dargent, el menciona la manera en como la oposición (sea de derecha o izquierda) toma una actitud pro-democracia cuando lo es pero, una vez en gobierno, cambian la careta de inmediato mientras sus opositores cogerían el papel demócrata. Otro ejemplo más para el libro serían Castañeda o Kouri que ahora toman un mecanismo electoral y democrático como es la revocatoria para destruir al poder municipal.

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