Una chalina para la esperanza


“La chalina de la esperanza” es un proyecto organizado por el Colectivo Desvela y los voluntarios del IDHEPUCP. Este proyecto busca producir un tejido de 1 kilometro que conmemore a los 15 mil desaparecidos por el Conflicto armado interno. Esta semana se realizó la feria del voluntariado en la PUCP, en la que asistió el  Colectivo Desvela, y este es el testimonio de una de las alumnas tejedoras:

Una chalina para la esperanza
Tejen las madres, teje una abuela, teje una hija o en todo caso, si no sabes tejer, puedes ovillar para facilitarle el tejido a otras manos.  El tejer representa una producción artística teñida de sentimientos, tejer una chalina es darle protección a otro.

Las prendas de vestir que llevaron sus desaparecidos, fueron una de las piezas claves que han permitido que muchas familias puedan encontrar a sus parientes. Aquellas prendas tejidas son las que han dejado, al fin, que muchas personas encuentren la paz al poder despedirse de sus familiares y cerrar un duelo que iban cargando por más de 20 años.

La Chalina de la Esperanza es una búsqueda de esperanza, que no sólo permite que aquellos que no han encontrado a sus desaparecidos no cesen en su lucha, sino que nos une en un acto simbólico, artístico y pacifico de recordar que, a pesar de haber superado 20 años de violencia interna, aún debemos construir la memoria para las generaciones que vienen no repitan la historia.

Así como se ha empezado a tejer, espero que, poco a poco, se empiece a tejer la memoria del país. Debe empezarse a construir en aquellos que no tuvimos que vivir los estragos de la violencia en su real magnitud, que se construya en los que evitan los recuerdos y que se teja la verdadera historia en las generaciones que no conocen que es lo que sucedió. La Chalina de la Esperanza representa exactamente lo que se recomienda en la CVR, un trabajo conjunto en la construcción de una nación que deje de lado la desintegración social, una nación que se apoye, una Lima que deje de vivir a espaldas del resto del país. Es un trabajo conjunto, un trabajo social para ir contra el peor de los flagelos sociales: el olvido.

Hasta el día 07 de Setiembre del 2010 yo no sabía tejer, hoy siento que el pedazo de chalina que he comenzado a hacer representa no sólo a un desaparecido, sino un intento personal por ser parte del tejido de nuestra nación. Ahora he entendido que puedo tejer para que mi familia o mis amigos recuerden, para que aprendan, para que ellos también puedan luchar contra todos los prejuicios que aún no podemos superar.

Hay que recordar para que no se repita, hay que recordar para educar a las nuevas generaciones, debemos recordar por todos aquellos que aún no han sido hallados. Porque la memoria hará que sus familias conserven la esperanza de algún día, al fin, poder despedirse de ellos.

Autora: María Alejandra Carrillo Fidel

Especialidad: Literatura

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