Mirada desde el objetivo



Entrevista a la profesora del curso de fotografía: Susana Pastor;  acerca de la muestra fotográfica “Yuyanapaq”

Para mí, el caso de Yuyanapaq es un componente importantísimo del informe emitido por la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Es la visualización, otro lenguaje para leer un resumen del informe. He ahí la vital importancia de su difusión y de que pueda mantenerse ahora en el museo de la memoria o un lugar de la memoria, como se va a llamar.

¿Qué es la fotografía?

La fotografía es una herramienta de expresión que va acompañada de un dominio de la técnica y de un dominio de elementos estéticos, los cuales están absolutamente vinculados con ella. En ese sentido, es una herramienta que también puede servir para la expresión de las artes plásticas. Entonces, está el tema de que algunos la usan para expresarse de manera artística, otros para dar alguna comunicación. Yo la uso como una herramienta de comunicación, en la cual considero que el elemento estético está absolutamente enganchado a esa manera de expresarse. Para mí, no existe la posibilidad de dividir y de entregar una imagen que informe sin que tenga elementos estéticos.

¿Cómo define al fotoperiodismo?

Es difícil ponerle márgenes a las definiciones de la fotografía, pero en la vida diaria finalmente se le está dando un uso y es en ese uso en el que uno puede atreverse a dar una definición. Considero que la fotografía periodística es la fotografía que se realiza para que aparezca una imagen fija en los diarios y en los periódicos. Hoy en día, también en Internet, pero más que nada en los medios periodísticos. En otras palabras, la función de la fotografía periodística es informar periodísticamente.

En principio, es dar una noticia o acompañar una noticia junto con el texto, porque la fotografía periodística está absolutamente ligada a la palabra; mientras que, la fotografía como arte no necesariamente. Asimismo, la fotografía documental la entiendo como un género de la fotografía que incluye también a la fotografía periodística, pero que fundamentalmente es una manera de fotografiar con una mayor intervención del fotógrafo y con un mayor tiempo o unas mayores posibilidades de investigación. Por lo general, en esta hay una presencia del autor, un sello o comentario explícito.

En la fotografía periodística a veces no se ve el comentario, a veces sí. Su función es informar, por lo general, a través de un ensayo periodístico, es decir, a través de una serie de fotos que se hacen en un tiempo – mediano o largo -, pero necesita un tiempo de reflexión, porque es en ese tiempo que se va mejorando la propuesta fotográfica.

¿En que género de la fotografía encajaría Yuyanapaq?

Uno puede hacer uso de fotografía periodística o de fotografía en general para propuestas más elaboradas, algo que llamaría propuestas documentales y, para mí, Yuyanapaq encaja en ese espacio. Es aquél uso de fotografías de archivo para dar, en una nueva edición, una propuesta de un conjunto de personas. En este caso, podría ser dos curadoras que responden a un trabajo en equipo que fue la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

¿Qué piensa respecto al tema en el que se centra la exposición de Yuyanapaq?

Como fotógrafa puedo decirte frente a esta propuesta, a esta manera de mostrarnos una historia en la que solicitaron una serie de archivos de diarios, de fotógrafos, de familias, de parroquias, etcétera; que con todo ese material se hace una selección y se propone una historia de los veinte años de violencia en el país. Además, se le agrega el ingrediente de instaurarlo a partir de una museografía. Esas dos cosas, de poder reunir un paquete de imágenes; de las cuales algunas habíamos visto en los diarios y otras no habíamos visto nunca; de darle una selección distinta u ordenamiento distinto, además con una propuesta museográfica. Creo que es fundamental, porque es una nueva manera de ver y nosotros necesitamos nuevas maneras de ver. Muchas de las cosas ya estaban dichas; sin embargo, no las habíamos visto o no las habíamos querido ver. Ahí muchos de los que no las habíamos visto, pues las vimos, otros quisieron seguir sin verlas.

Esa fórmula es importantísima y eso me lleva a pensar en las personas que hicieron esas imágenes, la gran mayoría de ellos periodistas que tenían clarísimo su objetivo. Su misión como fotoperiodistas era ser testigos de la historia y registrar esos hechos para ella. No me cabe duda que cada uno de esos fotógrafos sabía perfectamente que estaba siendo testigo de un momento fundamental que había que registrar.

¿Qué fotografía le impactó más de la muestra?

A mí me sensibilizó, si se puede usar esa palabra, la muestra en general. Yo viví en Lima todos esos años de violencia y me tocó de forma pobre. Si bien fui testigo de bombas, porque vivía en Miraflores, no sufrí perdidas personales o familiares. Viví como toda la población, con miedo. Entonces, el ver esta exposición y verla de esa manera, ir entrando a cada uno de los espacios y salir por aquella puerta, era imposible no preguntarse ¿Dónde estuve? ¿Estuve aquí? Si estuve aquí ¿cómo no vi todo esto? Vi un porcentaje pequeñísimo ¿Qué me toca a mí como individuo hacer ahora? Cada una de las imágenes fue para mí muy fuerte.

Si quieres que te diga que imagen me gusto más, en todo caso el paquete que me golpea más es el de Ucchuraccay. Como comunicadora social, como fotógrafa, el simple hecho de que alguien pueda fotografiar hasta el último segundo de su vida y siendo absolutamente conciente ello, de tener que registrar para la memoria colectiva. Después, está la manera en cómo ha sido montada la muestra, en esta sala grande con las imágenes en tamaño de gigantografías; siempre el tamaño de las imágenes nos va a llamar muchísimo. Por otro lado, las imágenes de la matanza en barrios altos estaban en una habitación pequeñita y con las imágenes chiquitas. Al mirarlas uno decía “¿quién podría haber cometido esto?”.

Ahora que recuerdo, en realidad las imágenes que más me conmovieron son las que van acompañadas de audio, las fotos carnet. Me pareció interesantísimo como propuesta creativa, como propuesta museográfica y como propuesta curatorial, el usar la imagen en su mínima expresión porque nadie espera que esa foto te emocione, la foto carnet no emociona. Sin embargo, la manera como fueron puestas ahí, entrar a esa sala y ver a todos esos chicos pegados con sus oídos, atentos, y ese rumor de todos los testimonios con esos rostros que en principio no decían nada, pero te lo estaban diciendo todo, fue lo más impresionante.

¿Cree que la fotografía en blanco y negro de Yuyanapaq causa mayor impacto?

Yo no tengo la sensación de que haya una intención de usar más fotografías en blanco y negro, ya que, abarcan un periodo en los que sólo se trabajaba en blanco y negro, y otro en los que se combinaban ambos tipos de película, es más, creo que nada era digital. Luego, aparecieron determinados diarios en los que ya prácticamente todo era a color. Entonces, no estaría muy de acuerdo contigo. En todo caso, esa es mi visión del uso de la fotografía blanco/negro y las de color pero las nuevas generaciones han nacido en la época del color, es parte de nuestra vida cotidiana, estamos acostumbrados al color.

Trabajar el color de una manera diferente a la cotidiana no es fácil, hay que ser realmente un artista para manejar el tema del color. Entonces, cuando ustedes ven una fotografía blanco y negro les llama muchísimo la atención porque no están acostumbrados. Quizá sí por ese lado el uso del blanco y negro es para golpear más, para que no la veas como cualquier foto de día de semana, sino para que la veas como algo distinto. Yo he nacido entre los dos, además soy fotógrafa, entonces no me golpea el ver una foto en blanco y negro frente a una de color. Si la foto es buena, me va a golpear de igual manera.

Después de haber visto la muestra, ¿qué sintió como fotógrafa?

Sí ha influenciado en el sentido de que ha reforzado mi convicción de trabajar para la memoria y para las futuras generaciones. Yo soy de las fotógrafas que me interesa mucho trabajar el tema documental, la fotografía como un documento. Tengo formación como comunicadora y mi pasión va por la fotografía, entonces esta exposición me ha servido como herramienta para poder trabajar con los alumnos, más con los alumnos de Comunicaciones. Yo les digo a los chicos que como comunicadores, es obligatorio ver la exposición, por todo: tratamiento, edición, museografía, etcétera. Si como ciudadanos, tenemos la obligación de ver la exposición; entonces, como comunicadores, tenemos una doble obligación para verla y para aprender de ella.

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