SOBRE LAS TABLAS


  

 

SOBRE LAS TABLAS

Entrevista: Eduardo Marchena Siverio

Fotos: Ricardo Campana Wissar

 

Talento y belleza respaldan una trayectoria que incluye tanto Cine como Teatro y Televisión. A lo largo de la última década, Melania Urbina ha logrado safarse de la etiqueta de joven promesa para convertirse en un referente obligado de las Artes Escénicas peruanas. Este verano vuelve a interpretar a Abigail Williams en la segunda temporada de Las brujas de Salem, obra dirigida por Juan Carlos Fisher (a quien entrevistamos con anterioridad), y que ha recibido los mayores elogios de la crítica especializada, así como el Premio Luces 2009 a Mejor Obra Teatral.

La entrevista se pacta para las seis de la tarde en el mismo teatro de la Plaza Isil y Melania aparece sobre las tablas con estricta puntualidad. Nos invita a tomar asiento en las butacas de la primera fila. Queda claro que el Teatro es su hogar y nosotros, el público, sus invitados de honor.

El éxito de Las brujas

Más de un entendido incluyó a Las brujas de Salem en su lista de mejores montajes del 2009. No ha pasado ni un mes desde que terminó su primera temporada y ya iniciaron la segunda con una excelente acogida. ¿Esperaban un éxito así de arrollador?

Por un lado sí, aunque, por otro, siempre hay un factor que nadie maneja. Sí lo esperaba porque es una obra importante con un gran director y un gran elenco. Es una obra en La Plaza Isil, además: un teatro que está caliente, un teatro al que viene mucha gente. Con esas características, la obra tenía muchas posibilidades de ser un éxito. Pero existe un factor que nadie maneja. Siempre se arriesga, pero al final todo salió como queríamos.

Esta semana, las entradas de lunes y martes se agotaron el lunes por la mañana.

¡Sí! Como es popular, los lunes y martes son los días en que más rápido se llena el teatro.

Igual me sorprendió. Es una segunda temporada, no ha pasado ni un mes…

A mí también me sorprende. A pesar del verano la gente viene los fines de semana cuando podría optar por salir de Lima. No hubo día en el que no se haya llenado el teatro. Me parece increíble.

Define a tu personaje, Abigail Williams, en una sola palabra.

¡Asu, madre! ¡En una sola palabra! (risas). Creo que es mucho pedir.

Bueno, en pocas palabras. Lo primero que se te pasa por la mente cuando piensas en ella.

Es un personaje muy complejo para definirlo en una sola palabra.

Muy bien, esa es una palabra: complejo.

¡Sí, complejo! Imposible definirlo en una sola palabra.

¿Qué fue lo que te atrajo del personaje?

Para una actriz este tipo de personaje es un regalo. Tiene muchísimos matices, parece un personaje distinto en cada escena. Es un personaje delicioso. Lo he disfrutado muchísimo.

¿Qué fue lo que menos te gustó del personaje? Lo más difícil o complicado al momento de la interpretación.

Lo que menos me gusta es que sea tan incomprendido, que nadie lo entienda.

Pero es una historia sobre brujas. Difícil no encontrar mujeres incomprendidas.

Sí, claro. Pero que todo el odio y la bronca recaiga sobre ella, tanto de parte de los otros personajes como del público… ¡No sé! (risas). Que me odien tanto pero que nadie detecte que Abigail es una víctima más.

¿Cuál dirías tú que es el rasgo característico del trabajo de Juan Carlos Fisher?

Pulcritud. Sus montajes son impecables. Desde un principio lo tiene todo muy claro. Es un director que sabe lo que quiere.

¿Les da algún margen de acción para tomar iniciativas propias en el desarrollo de sus personajes?

Absolutamente. Siempre está abierto a las propuestas de los actores.

Esa idea de proponer me parece interesante. Cuando conversé con Juan Carlos Fisher me dijo que sólo trabaja con actores muy inteligentes porque son ellos los que proponen y no él. Fue muy enfático en eso.

Sí, eso se siente. Él nos da mucha libertad. Sabe qué personaje asignar a cada actor. Sabe escuchar y nos deja hacer nuestro trabajo. Eso es una virtud, de arranque.

¿Tu escena favorita?

La escena del juicio. No doy más detalles porque hay gente que todavía no ha visto la obra. Pero en la escena del juicio me divierto mucho.

Por favor, describe el primer acto. A modo de sinopsis.

Se presenta el problema y los antecedentes: la extrema represión de la época. Se acusa a las niñas de posible brujería. Éstas sienten pánico ante la posibilidad de morir y deciden voltear la tortilla, pasan a ser ellas quienes acusan a los demás.

ACTRIZ, MÚSICA Y MADRE (PERO TAMBIÉN DIRECTORA).

Has hecho Cine, Televisión y Teatro. Por si fuera poco, haces música con La Malandra. 

Sí, pero ya no estoy. No porque me haya dejado de gustar, sino por una cuestión de trabajo. Ya no podía cumplir con dos cosas a la vez. Tuve que escoger lo mío, que es la actuación. Aunque no descarto la posibilidad de regresar.

También dirigiste un documental sobre tu experiencia como mamá. ¿Fue algo estrictamente personal o también lo ves como parte de tu desarrollo profesional?

Es algo muy personal. Nació de la necesidad de comunicar algo, tratar de explicar lo que podía estar sintiendo en ese momento con tres meses de madre, cuando las emociones son tan fuertes y todo está de cabeza. La única forma que se me ocurrió para desahogarme fue hacer un documental. Es un regalo para mi hija, por eso se llama Para Lucía.

¿Qué edad tiene tu hija?

Cinco años y pronto cumplirá seis. Sé que en algún momento lo verá y lo entenderá.

Muy aparte, tengo entendido que sí has considerado dirigir documentales y escribir guiones.

¡Sí, me encanta! No soy muy disciplinada, por eso no lo hago muy seguido. Sólo he tenido una experiencia formal de escritura en Un día sin sexo, pero me encantaría y tengo planes de volver a hacerlo. Lo del documental no lo descarto para nada, pero espero que llegue nuevamente una necesidad como la que tuve al hacer el primero. Claro que no sería una necesidad tan intensa porque creo que nada se compara al alboroto de convertirse en madre (risas). Espero que llegue una necesidad real de transmitir algo para mandarme a hacer otro documental.

¿Qué rama de las Artes Escénicas te falta explorar?

La dirección. Todavía no lo he hecho, pero me encantaría.

Corrígeme si me equivoco. En un principio, sólo te interesaba ser actriz de cine, considerabas a la Televisión como algo frívolo y estar sobre las tablas te daba vergüenza.

Como chibola, me daba terror de tan solo pensar en pisar un escenario. Sentía que nunca me iba a atrever. La Televisión me parecía frívola. El Cine era lo que me apasionaba, pero creo que en el Perú no es realista decir: “Voy a ser únicamente actriz de Cine”. Todo llegó con calma. Me atreví a pisar un escenario y me fascinó, entré a la Televisión y me fascinó. Finalmente, entré al Cine y me fascinó. No puedo negar que lo que más me alucina es el cine, pero el Teatro y la Televisión también me encantan.

Háblame un poco más de ese cambio de actitud ante el Teatro y la Televisión.

Sólo es el crecimiento. Atreverte, hacerlo, crecer, madurar un poco. Mi actitud de antes era la de una adolescente que todavía no tenía las cosas muy claras.   

EL TEATRO

¿Qué edad tenías cuando descubriste que lo tuyo eran las Artes Escénicas?

Desde joven. Empecé a los dieciséis y ya tenía muy en claro que la actuación era mucho más que un hobby. No he parado hasta ahora.

¿Recuerdas cuál fue la primera obra teatral que viste?

¡Uy! ¿Como espectadora?

Algún montaje que te parezca especialmente memorable. 

Recuerdo Don Quijote de la Mancha, las dos de Cattone, El cascanueces. Esos son mis recuerdos como espectadora, cuando era chiquita.

Se habla mucho de un nuevo boom del teatro peruano. Llevo algo más de un año entrevistando a gente del rubro y leyendo sobre el tema. Se dicen cosas muy distintas sobre este supuesto boom. Juan Carlos Fisher, por ejemplo, dijo que el teatro mejora y se masifica. Me dio a entender que estamos en el camino correcto, que las posibilidades a futuro son enormes. Otros son menos optimistas y lo consideran un auge pasajero. Sara Jofré habla de mejoras, pero también dice que la realidad dista mucho de ser ideal. David Carrillo ha resaltado el hecho de que el año pasado no sólo no se abrieron nuevas salas sino que perdimos el teatro Montecarlo ¿Qué opinas tú?

Creo que sí hay un crecimiento y no creo que sea pasajero. Hemos venido creciendo lentamente desde hace varios años y creo que va a continuar así.

Entonces, ¿estás en el bando de Fisher?

Sí. Escucho más de gente que va al teatro. Gente que ya no sólo va a ver una obra, sino varias. Gente que recomienda obras. Se llenan teatros y se alargan temporadas. Este teatro, por ejemplo, se queda chico. Es verdad, han cerrado el Montecarlo, las salas tan grandes son complicadas. Creo que todavía no hemos llegado al máximo como para poder llenar salas así. Por ahora, sólo podemos llenar salas medianas, pero las llenamos durante muchas funciones. Las brujas de Salem ha tenido más de noventa funciones. Creo que eso es un síntoma de algo. Creo que no sólo es un mérito de la obra, sino que hay gente que quiere venir al teatro, personas que sienten curiosidad y que después de ver Las brujas van a regresar a buscar la siguiente obra. Cada vez veo más producciones, se asumen más riesgos, hay más actores, se hacen más cosas. Yo creo que el Teatro sí está mejorando.

Fisher dice que tenemos mejor Teatro que muchas ciudades importantes. Que ha visto aquí mejores montajes que en Bogotá, Buenos Aires, Santiago, Madrid, Broadway o Londres. Que tenemos muy buen nivel actoral.

Yo de Londres o de Broadway no conozco tanto. Comparando con otros países sudamericanos, con toda seguridad, puedo decir que estamos muy bien posicionados. El país en el que más he estado es Colombia. Allá los actores peruanos son muy valorados. En general, yo veo películas de distintos países y no veo nada que un actor peruano no pueda hacer. Creo que acá hay muy buen nivel actoral y artístico, en general. Solo que, a veces, la falta de recursos no permite que se haga todo lo que se podría hacer.

Lo que no me deja de sorprender es que el éxito en taquilla y la calidad artística no están divorciados, ambos aspectos se desarrollan por igual. Creo que en el Teatro peruano se apuesta por lo mejor y no se sacrifica el montaje por ganar más. Muchas veces, la calidad y el éxito comercial están divorciados. En el caso del cine, por ejemplo, no es tan común que un éxito de taquilla sea de gran calidad artística.

Claro. Acá (en el Teatro) no pasa eso. Aunque también hay casos en los que tenemos obras muy buenas que no logran captar una gran cantidad de público. Por ejemplo, Don Juan regresa de la guerra me parece una gran obra, pero creo que el público todavía no está preparado, que todavía necesita entender demasiado las cosas y no puede simplemente dejarse llevar en una experiencia sensorial. Pero, en general, creo que las cosas están mejorando.

2010: SOBRE LAS TABLAS

Finalmente ¿cuál es tu siguiente proyecto?

Es con Gullermo Castrillón. Un monólogo. Por ahora, creo que todo este año será de teatro. Espero que aparezcan más cosas por ahí.

¿Se puede saber de qué tratará o todavía es secreto de Estado?

Es una performance. Es un poco difícil explicar de qué va a tratar porque ni yo misma lo sé (risas). Lo estamos trabajando desde hace ocho meses. No sería sobre un personaje sino sobre uno mismo. Todavía estamos experimentando.

Lo que importa es que te veremos sobre las tablas durante todo este año. Muchísimas gracias por tu tiempo.

Muchísimas gracias a ustedes también.

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