entrevista a Fisher


como antesala de lo que será la edición web de Puntos Suspensivos, presentamos la entrevista que hiciera el gran Eduardo Marchena Siverio, a Juan Carlos Fisher.

La entrevista completa: Puntosuspensivos.pe


aquí, un poquito de la misma:

Reunir talento, experiencia y juventud en una sola persona suele ser tarea difícil, pero no imposible. Prueba de ello es Juan Carlos Fisher, egresado de Artes Escénicas en nuestra universidad, y uno de los más reconocidos directores de teatro de la escena nacional. Responsable de El hombre almohadaBicho y la famosísima Una gran comedia romana, actualmente, se encuentra sumergido en su nuevo proyecto Una pulga en la oreja, una comedia de enredos próxima a estrenarse, y que cuenta con la participación de varios de los actores más destacados del medio.

A pesar de lo recargado de su agenda, tuvo la amabilidad de recibirnos en su sala de ensayos de Barranco. He aquí la amena charla que sostuvimos.

¿Si tuvieras que definir al teatro en una sola palabra cuál sería y por qué?

Sonaré un poco huachafo pero es mi pasión. Vivo de hacer teatro, en todo sentido, me llena emocionalmente. Es mi trabajo, mi forma de subsistencia.

Háblame un poco sobre tu primer encuentro con el teatro ¿Cuál fue el primer montaje al que asististe como espectador?

¡No tengo idea! Cuando era chico me llevaban a unos musicales: El mago de oz Saltimbanquis. Esos dos montajes me impactaron mucho. A partir de los once o doce años es que mi mamá me lleva a ver cosas más como para adultos. Recuerdo una obra de Yuyachkani llamada No me toques ese vals; era un concierto teatralizado. También un montaje que hizo Coco Chiarella en el patio de la Alianza Francesa de Miraflores: Volver a Vernos.

Corrígeme si me equivoco, pero tú comenzaste a trabajar como asistente de dirección a los quince años.

Sí.

¿Y ya de adolescente tenías en claro que tu vocación eran las Artes Escénicas?

Sí, nada común. Creo que tuve suerte.

¿Cuál fue el primer director para el que trabajaste?

Luis Peirano, nuestro ex-decano. Un hombre muy disciplinado que le exige mucho a los actores. Desde muy chico aprendí que el teatro es una cuestión de trabajo más que de talento. Uno tiene que trabajar para que las cosas salgan bien. Uno tiene que organizarse. Yo era un chibolo de quince años en este montaje, Cristales rotos, en el que actuaban Hernán Romero, Alberto Ísola, Javier Valdés, Bertha Pancorvo , un elenco de adultos. Estaba entre adultos…

Y mientras tus compañeros de clase se iban a fiestas, tú estabas allí, trabajando.

Pero de ahí me iba a la fiesta (risas). De Lucho aprendí la disciplina. Chela (de Ferrari) es mi mentora, en el sentido de que es la persona de la que más he sacado, en cuanto a mi forma de dirigir. Es mi segunda mamá, una de mis mejores amigas y mi maestra. Le tengo un cariño y un amor absolutos.

Cuando presentaste El hombre almohada (primer montaje como director) tenías 25 años. ¿Cómo es que te decides a dirigir el proyecto? Me refiero al momento en el que, siendo asistente de dirección, te diste cuenta de que ya era hora de pasar al “siguiente nivel”….

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