trabajador /1ero de mayo


Por Kenny Díaz Roncal, vicepresidente Vanguardia Universitaria
Falta poco, se repite,
aunque sabe que no es cierto.
El pobre hombre agita los brazos duchamente,
lleva una hora fatigada,
agita y agita los brazos
con la experiencia
de una vida dedicada al trabajo en el mar.
Si bien el mar está calmo,
sus frías aguas tornan gélidas
las entrañas del anciano.
Falta muy poco, resuena en su mente,
como música de fondo
mientras recorre su vida con memoria fotográfica.
El jadeo no se escucha.
El mar hace insignificante el esfuerzo del viejo,
el horizonte sube y baja,
se entremezcla con las profundidades del Pacífico,
falta poco, se repite.
Los rayos del sol se marchitan
y la tarde llega
con el naranja ardiente en el cielo,
el pobre hombre sigue batallando
con las aguas que se violentan contra él.
Dejó de recordar  a sus amados,
solo piensa en llegar a buen puerto,
de tanto repetir “falta poco” se imagina las letras en su mente,
no piensa.
Pero, falta poco, se repite.
En su mente.
Es un miserable hombre
en el interminable mar.
No interesa su historia,
a quién le importa
por qué demonios empezó a nadar,
a qué se dedica
de qué país proviene,
no tiene sentido reparar en ello.
Lo único que pretende es llegar a tierra.
…Démosle a este pobre e insignificante hombre en el mar, un esperanza…
Han pasado más de tres horas,
la resistencia se resquebraja
está a punto de sucumbir
en el mar que deja la transparencia para copiar a la noche.
El sonido de algunas
erizadas aves le hizo reaccionar:
si hay aves luego hay tierra,
si hay tierra luego hay esperanza,
hay una esperanza, se repite,
falta poco.
Nada con la seguridad de que ahora sí falta muy poco,
nada al punto del colapso,
en el límite del infarto y la esperanza.
Un poco más y todo habrás terminado,
un poco más y llegaras,
vamos pobre hombre,
demuestra que tu vida es importante,
piensa,
no seas más un punto insignificante
en el inmenso mar del olvido.
Dale al mundo la oportunidad de saber de ti,
muestra tu obra al mundo
lo importante que eres para la humanidad,
tu vida es valiosa.
El pobre hombre dejó de respiar,
pero lo hizo en tierra firme,
llegó a la meta, para él siempre faltó poco,
al igual que para mi.
Narré esta historia mientras buscaba y encontraba pistas,
rastros, de mi padre. Un hombre humilde que trabajaba en el puerto del Callao como estibador,trabajaba 18 horas al día,
para el mundo era un persona importante a pesar de su anonimato, era un persona.

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