San Jorge en un día


Por Raquelita Chávez

Como casi siempre, tarde, apurada y tomando taxi llegue al lugar pactado por algunos buenos amigos, el ex Ministerio de Educación, los Juzgados Civiles de Lima (si!, Frente al Centro Comercial “El Hueco”), nuestro destino: El Centro Penitenciario de Lima (ex penal de San Jorge).

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Frente a aquel portón negro que da la bienvenida, esperábamos al profesor Miguel Huerta Barrón (docente de la Facultad de Derecho de la Universidad San Martín de Porres, quien tiene a su cargo el curso de Derecho de Ejecución Penal), para ingresar a una suerte de universo paralelo. En la espera, tome cuenta de lo tontas -por no decir más- que pueden resultar alguna de mis compañeras, que a pesar de las claras indicaciones que nos dio el profesor portaban jeans apretados, pulseras, aretes, polos cortos, maquillaje en el rostro y todo eso que se supone debían dejar en sus casas (falta de sindéresis, dirían algunos), en fin.

El ingreso

Lo primero es un pequeño espacio, frío, gris, en donde se encuentra un escritorio algo largo y bastante viejo, ahí nos aguardaban tres miembros del Instituto Nacional Penitenciario – INPE (dos hombres y una mujer), quienes se encargan de la revisión de rigor y proceden posteriormente a colocarnos los horribles sellos en los brazos (a los hombres dos, por ser hombres). Ya en lo que seria una especie de hall hace su aparición el técnico Guerrero (con 22 años al servicio del INPE), quien haría las veces de guía. Así, nos ordena en filas, y comenzamos el recorrido por un pasaje largo con varias oficinas destinadas al Área Administrativa (Dpto. de Registros Penitenciarios, Consejo Técnico Penitenciario, Oficia de Asistencia Legal, Social y otros). Una vez fuera nos topamos, hacia la mano izquierda, con dos largos callejones cerrados con portones negros, por las rendijas de estos podíamos notar aun más portones negros, uno al lado del otro, eran las celdas de meditación (o de castigo, lo mismo da), aquí se recluyen a los internos que hayan cometido faltas disciplinarias (establecidas en el Código de Ejecución Penal y Reglamento) y las sanciones van de 1 a 45 días de encierro, días en los cuales no verán la luz, estos sancionados no podrán recibir visitas hasta después de 7 días de terminada la sanción –como parte del castigo-.

Unos pasos más allá, encontramos el primer taller ocupacional de la visita, el taller de trabajo con metales, aquí están inscritos 21 alumnos, la capacidad es para 25, el horario (como en el resto de talleres) es de lunes a sábado de 8:30 a 12:30 a.m. El convenio es con el I.E.O. “Simón Bolívar”, el respectivo certificado se entregará una vez cumplidas las 1000 horas de clases, que se dictan todo el año en cuatro módulos y que exigen notas aprobatorias del alumno. Este centro penitenciario cuenta además con el taller de industrias alimentarías, de electrónica, carpintería, computación y algunos otros. Debo recalcar la importancia de promover este tipo de actividades, pues no solo juega a favor del interno en cuanto a beneficios penitenciarios se refiere (rendición de la pena por jornadas laborales o educacionales) sino que busca modificar la conducta del interno con el fin de resocializarlo y evitar la comisión de nuevos delitos, esto como parte del tratamiento penitenciario que suscribe nuestro sistema.

A la salida del taller, podemos notar la presencia de varios hombrecillos de mandiles blancos algo alborotados por nuestra presencia; el barullo viene de la cocina, aquellos son los internos destinados a las labores de cocina. El técnico Guerrero nos explica que para poder desempeñar esos cargos necesitas tener buena conducta y estar en perfecto estado de salud, asimismo nos dice que cuentan con un concesionario que los provee de los insumos para la preparación de los alimentos. Sin detenernos más, nos guía hacia el tópico, que cuenta con la misma estructura del pasadizo largo y con pequeñas áreas destinadas a la recepción, farmacia, laboratorio, tópico, consultorio dental (que atiende problemas básicos de los internos), consultorio médico, oficina de jefatura y un pequeño ambiente para quienes necesiten quedarse internados. El encargado nos dice que el tratamiento es básicamente para enfermedades como la TBC o virales y nos menciona que en toda la población del centro penitenciario (1070 internos aprox.) existen 22 internos con TBC y 5 con VIH.

Era hora de entrar a los pabellones…

Nos encontrábamos en una bifurcación de dos pasadizos, hacia el lado izquierdo nuestro guía daba las instrucciones para poder ingresar al Pabellón 2-B (reos de mínima seguridad), hacia el lado derecho un aglomerado de internos –atrincherados en las rejas- nos llamaban a medias frases. Camino hacia el pabellón nos recibe una pequeña exposición de trabajos en cerámica, realizados por los internos y montado en una precaria y pequeña vitrina. Al ingresar la sensación fue extraña, habíamos dejado de ser nosotros los que observábamos, las miradas eran penetrantes e incisivas, dejaban claro que el intruso eras tú. Luego llegaron los silbidos halagadores, que no significaban en modo alguno suerte de amistad. Con temor buscaba los rostros de aquellos internos y podía reconocer en estos edades muy tiernas como otras muy avanzadas; el técnico Guerrero nos informa que los reos son sometidos a exámenes y pruebas para determinar a que pabellón será asignados, aquí se tendrá en consideración el número de ingresos al centro, el grado de instrucción del sujeto, la edad, el delito cometido, entre otros (el órgano responsable debe estar conformado por un sicólogo, asistenta social, legal y jefe del área). El pabellón cuenta con un patio medianamente grande, en el cual se llevaba a cabo un partido de básquet, un pequeño gimnasio improvisado, cabinas de teléfonos públicos de todos los operadores, un área con mesas destinadas al comedor con un televisor en el centro –sostenido por un rack- y un ambiente donde se dictan las clases del taller de cerámica, los tendederos estaban casi por todas partes y repletos de ropas (en el penal esta prohibido el uso de pasadores, los que son confiscados al ingreso del reo). Las celdas se encuentran en el segundo piso de cada pabellón, existen 22 de estas repartidas en 11 ambientes, y se distribuyen de la siguiente manera: un ambiente dividido en dos alas, con 2 camarotes en cada una de ellas (4 camas), hacia el final un lavatorio y un ducha común; en principio, cada ambiente debería albergar a 8 internos, pero en ocasiones han sido ocupadas hasta por 24: el hacinamiento es uno de los problemas más críticos dentro de los centros penitenciarios del país. Todos los pabellones repiten la misma estructura y las rejas de estos siempre permanecen cerradas, no hay posibilidad que los internos de un pabellón se mezclen con los de otro, salvo se desarrollen actividades deportivas u otras o si se cuenta con el permiso de la administración para asistir a algún taller fuera de su pabellón; no existe –a diferencia de otros penales- un patio común donde se reúna la población total del centro penitenciario.

El profesor Huerta cuenta el número de alumnos mientras salimos del pabellón, al igual que nuestro guía, nos cuentan una y otra vez, ambos certifican que no falte ni sobre. Así estábamos listos para ingresar al Pabellón 2-A (reos de mediana seguridad), aquí se puede percibir un fuerte olor comida, y me animó por fin a conversar con algún interno, Willy era su nombre, y me cuenta que el olor provenía de un kiosco -frente al patio- que brindaba menús al interior del pabellón (S/. 5.00 el plato), que la administración estaba a cargo de los mismos internos, quienes debían pagar un porcentaje al centro penitenciario. Él a sus 21 años había hecho su primer ingreso a un penal, aduciendo que era inocente me cuenta que “…los rayas son unos mierdas, señorita, si no les das plata te meten al bote, a mi me pidieron mil soles, de donde voy a sacar tanta plata señorita…”, Willy había ingresado por tráfico ilícito de drogas, llevaba poco más de un año en el centro penitenciario y su condición era de procesado; “… los tombos me plantaron los quetes en el bolsillo señorita, yo soy inocente, pero así es la justicia pues señorita, injusta…”. En ese momento recordé la película Carandiru, y caí en la cuenta que dentro del penal casi todos dicen ser inocentes (no se si este era el caso, no me toca a mi juzgar). Ya me había despedido de Willy cuando otro de los internos nos despide diciendo: “… sigan estudiando y no hagan tonterías allá afuera”, yo le respondí con un esbozo de sonrisa y me animé a darle la mano, con la intensión –tal vez- de que no se sienta solo.

Nos quedaba visitar los pabellones 1-A y 1-B (máxima seguridad). Antes de entrar a este último el técnico Guerrero nos reúne en el pasadizo y nos da algunas instrucciones: “no se separen del grupo y por favor no traten de entablar conversación con los internos”; nos señala además que este pabellón es conocido como “Luriganchito” por ser el más revoltoso y problemático. En este pabellón se encuentran internos de edades adolescentes y de un nivel de instrucción bajo. Una vez allí se puede percibir un olor bastante desagradable, que no hace más que revelar una mala higiene (de los ambientes y de los internos), olor que no se había presentando en los otros pabellones y que nos dicen es característico de este; el patio se encontraba casi vacío, con algunos cuantos internos relegados al fondo de este, sentados en filas y observándonos fijamente; el técnico Guerrero, para responder a mis preguntas, me cuenta que este es el pabellón más difícil del penal, que por lo general suelen ser poco amigables y que están acostumbrados a andar sin mucha ropa encima, me explica que tuvo que ordenar que todos subieran a sus celdas y que permanecieran ahí hasta que acabara la visita, por nuestra seguridad (empezaba a ponerme nerviosa). Aprovecho la conversación para pedirle me cuente sobre las visitas íntimas, me dice que estas son a solicitud del interno, que se necesita la aprobación del Consejo Técnico y que además necesita certificarse el matrimonio o convivencia (aunque luego añade: “al final entra hasta la trampa”) y el perfecto estado de salud de la visita.

El último ambiente por visitar era el pabellón de observación, este en un principio albergaba a los nuevos internos que serían sometidos a la evaluación correspondiente para determinar en que pabellón serían ubicados; posteriormente, debido al hacinamiento, fue destinado para aquellos reos que ingresaran –en su mayoría- por delito de corrupción, o aquellos que fueran personalidades del ámbito político, miembros de las fuerzas armadas o afines; esto por medidas de seguridad, nos indican (nada de celdas doradas, señalan). Ahí pues, podía reconocer algunos rostros: el de un congresista puneño acusado de violación sexual, algún militar que se excedió en el ejercicio de su función, un par de ex empresarios de un canal de televisión protagonistas de algunos “vladivideos”. Y aunque este era notoriamente más pequeño que los otros pabellones, la diferencia saltaba a la vista, las paredes parecía recién pintadas, los baños pulcros y con losetas casi nuevas, un gimnasio con pocas pero moderna maquinas, plantas decorativas y algunos otros detalles más. Decido acercarme al señor José Francisco Crousillat, y después de presentarme y extender mi mano en señal de saludo, le pido me explique por favor en que consiste su rol de delegado de pabellón, el asegura que básicamente se ocupa de organizar a los internos de este para cuestiones de reparto de comida y limpieza, entre otros; me cuenta que la elección de delgados la hacen los internos mediante elecciones, que se presentan listas y que existe una suerte de campaña electoral. Entre algunos otros alcances, me dice sentirse tranquilo de poder estar en su país y cerca de su familia, que la reclusión que vivió en Argentina fue bastante dura y solitaria. Se me ocurre decirle que existe una filosofía que sostiene que no hay hombre malo ni bueno sino hombre que se equivoca (mentira! Es una frase que la dijo Jack Bauer en algún capítulo de 24) a la que responde diciendo que si cree que existen hombres malos, yo le pregunto si se considere un hombre malo o bueno, y el asegura no ser mal, asegura también que todas las personas que lo conocen desde chico pueden dar fe de que el no es un hombre malo, a lo que yo respondo: entonces usted es un hombre que se equivocó; me muestra un pequeña sonrisa y yo le extiendo mi mano, esta vez en señal de despedida.

Era hora de salir, cruzamos el estrecho y corto pasadizo donde los internos se reúnen con sus abogados, hasta llegar a aquel pequeño hall que nos había recibido. Después de enseñar los sellos de la muñeca, salí del ex penal de San Jorge.

Que diferente se veía ahora la calle.

16 Respuestas a “San Jorge en un día

  1. revise una versión anterior!
    keep going!

    m.

  2. Muy bueno, realmente muy bueno. Y todavía le metes la frase de Jack Bauer, !genial!. No en serio, me gusto mucho y me mantuvo cautivo mientras duró.

  3. tienes muy buena memoria para los detalles nena, me gustó mucho. deberías postear más seguido (:

  4. creo que ya visité el penal… muy bien bruja!

  5. impresionante de verdad i muy interesante lo k pones sabes io kreo k ese xiko decia la verdad es inocente muxias gracias este tema me ayuda a entender i valorar mas la liberta suerteee¡¡¡¡

  6. gracias a ti angie!
    tu comentario me incentiva mucho!

    un beso.

  7. quisiera comentarles q me parece muy bien su comentario pero me gustaria q me manden e numero del penal san jorge porq me gustaria llamar aver si un famili8ar sigue ahy o esta en algun traslado a otro penal quisiera visitarlo .agradesco su comprension

  8. Ernesto Rosales Galeas

    Mira pues las cosas que uno puede encontrar en el blog.

    Muy interesante la experiencia que nos cuentas Raquelita, y me es imposible después de leer tu relato, no detenerme un minuto a pensar.

    Tal ves exista más de una forma de perder la libertad.

  9. michelsalazar

    Excelente post, atractivo hasta el final.

  10. hola, lei este post de raquelita, que bien que escribas sobre esto, quien te escribe estuvo internado en el pabellonm 2-b del penal san jorge por delito de Omision de Asistencia familiar, osea no pagar la pension a mi supuesto menor hijo, y digo supuesto porque antes de ser sentenciado sorpresivamente habia demandado por ADN, y estaba a la espera de mi prueba de paternidad, osea en cristiano, aun no tenia delito, pero por las cosas del destino fui a este lugar, no es tan malo. el pabellon 2-b es para personas de instruccion superior, de promedio de edad de arriba de 30 años, personas que no han cometido antes delito, teniamos restaurante, gimnasio, bodegas, nuestro comedor tenia un microondas, hervidor, y tv con cable para hacer mas comodo el departir, todo esto salia de nuestros bolsillos, , ya que el estado solo daba alimentos, los cuales no consumiamos por higiene, y al tener una congeladora por piso, guardabamos nuestros tapers con nombres para calentar en el microondas. tuve las suerte a mis 33 años de tener una estadia corta, pues estuve 5 meses, pero participe de muchos talleres, donde aprendi photoshop, repase ingles, y servi como promotor de salud.
    los que estabamos por alimentos eramos las personas mas instruidas y tranquilas, nos reuniamos entre nosotros y tratabamos de llevar con tranquilidad esta etapa tan dura, leiamos libros de todo tipo, llevabamos una vida muy diferente a la de ciertos tipos que si eran delincuentes.
    en algun momento queriamos crear una asociacion que busque que el estado no interne a las personas que se retrasaron en sus pensiones a sus hijos, padres o esposas. conoci a un profesor de IPAE, a un presidente de Urbanizacion, a un medico, y quien escribe, Licenciado en Marketing. El estado debe modificar la Ley de la congresista “Lavapies” Sasieta, es un exceso, la soluccion es simple que pidan embargo de los bienes del demandado o que se congele sus cuentas bancarias, pero no puden quitarnos nuestra dignidad juntando a personas que viven dentro y fuera de un penal destruyendo a una sociedad que uno ayuda a construir. gracias

  11. Esa historia es muy infantil pq no dicen la verdad esa historia es un engaña muchachos, yo estuve ahi. PAbellon 1

  12. Buen relato (me encantan los detalles), y me gustaría leer lo que Pichon quisiera escribir al respecto también.

  13. SOMOS ABOGADOS ASOCIADOS QUE PODEMOS AYUDAR A PERSONAS DE BAJOS RECURSOS ECONÓMICOS, LLEVAMOS TODO TIPO DE CASOS NOS PUEDEN ESCRIBIR A NUESTRO CORREO:
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    ESPERO NOS ESCRIBAN SOLO LA CONSULTA ES GRATUITA, ENVÍENNOS SU CORREO O SU TELEFONO PARA DAR RESPUESTA SU CORREO.

  14. lo q encontré en este blog me ayuda a tranquilizarme estoy fuera del pais y a mi esposo lo han apresado x deber aun (xq continua pagando) la pension de alimentos de su hijo, y me desesperaba saber en el lugar donde lo han internado. estoy deacuerdo con Santiago, es un exceso, mientras liberan a asesinos, violadores o muchos narcotraficantes estan libres, se les destruye la dignidad y las oprtunidades a personas que x obvias razones (economicas) no pueden cancelar el total de una su deuda.
    gracias por hacerme conocer el ex-penal san jorge, y spero en el minimo de tiempo ver a mi esposo y hacer obviamente q salga libre.

  15. HOLA. LA VERDAD YO SI ESTOY DE ACUERDO QUE SE DE PENA EFECTIVA CARCEL PARA QUIENES NO CUMPLEN CON PASAR LAPENSION ALIMENTOS A SUS HIJOS . MUCHOS SE RETIRAN DEL TRABAJO, TRABAJAN FUERA DE PLANILLAS , PONEN TODAS SUS PROPIEDADES A NOMBRE DE TERCERAS PARA NO DARLES NADA A SUS HIJOS Y SU ESPOSA . DEBEN SER MAS SEVERAS LAS LEYES PARA ESTOS SUJETOS QUE SE BURLAN DE SUS HIJOS.

  16. hola yo si estoy de acuerdo q encarcelen a los hombres q no pasen la pension a sus hijos q creen q sus hijos no necesitan satisfacer sus necesidades basicas para q engendran hijos q luego no pueden mantener. son unos irresponsables es mas deberia crearse una alguna ley q los imposibilite de procrear mas hijos si omiten pasar una pension alimenticia en un tiempo prolongado .aplaudo a las mujeres q inician y prosiguen con este tipo de juicio asi habra un cambio y este tipo de individuos sabran q no pueden burlar sus responsabilidades mientras ellos se dan la buena vida y sigen procreando mas pobreza

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