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El pasado sábado 25
Por Diego Ganoza Espinoza
Secretario Ejecutivo de VANGUARDIA Universitaria 2008 – 2009
El pasado sábado 25, en el Bar & Lounge “Babilonia”, se llevó a cabo una pequeña y crucial ceremonia que por su significado marcó un paso súmamente importante para Vanguardia Universitaria. Esta ceremonia de cambio de personajes en el Consejo Directivo no sólo otorga a Vanguardia un nuevo inicio, nuevas fuerzas y ganas de seguir haciendo las cosas bien; sino que además nos brinda la oportunidad de demostrar, con hechos y razones, que el cambio para mejorar que constantemente buscamos y anhelamos en nuestra sociedad se empieza a dar desde casa, a través de nosotros mismos.
Desde Julio del 2008 asumí la Secretaría Ejecutiva, cargo al que le debo muchísimo de lo que hoy en día soy. Las responsabilidades que a ella son inherentes no sólo me ayudaron a crecer como persona y profesional; sino además, a comprender que la dirección de planes y proyectos, y el trabajo con un grupo humano; no sólo implica el intercambio de ideas y su realización, sino que en ella se encuentra además el compartir y ser parte de las virtudes y defectos, alegrías y penas, derrotas y triunfos que de ésta se originen. Desembocando en una lucha -búsqueda- constante y concatenada entre lo que es, lo que yo quiero que sea, y lo que en grupo queremos que sea, lo que en grupo queremos construir.
Pienso que la mayoría de las personas, luego de analizar “lo que es”, nunca van más allá y terminan quedándose en esta búsqueda constante de lo que “yo quiero que sea”. Todos queremos que las cosas -nos- salgan como nosotros anhelamos; sin embargo, nos olvidamos de aquel “grupo” que nos acompaña en esta vía, de aquellas personas que nos ayudan a lograr los pasos para seguir con lo nuestro, de aquellas personas que con un apretón de manos, un abrazo o alguna palabra, nos brindan las fuerzas de dónde no hay, para poder seguir adelante en esta, como dije antes, búsqueda de lo que “yo quiero que sea”. He ahí mi razón Vanguardista.
La Vanguardia cree fírmemente que la búsqueda de una identidad sumergida en aquella otredad que nos caracteriza -idealiza- como “diferentes”, no estaría muy lejos de ser lograda si nos ponemos de pie y nos miramos desde una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados. Acostumbrados a ver a los que tenemos al frente, pero nunca a los que se encuentran detrás, a la izquierda o derecha, arriba o abajo. Los peruanos pecamos de conformistas -holgazanes- al momento de construir una imagen propia, en grupo, en conjunto. No lo hacemos, porque sabemos muy bien que no somos capaces siquiera de construir una imagen de nosotros mismos, como personas a favor de objetivos en común.
Ese sábado 25, Vanguardia no quizo demostrar luces, subjetividades, ni mucho menos dar a conocer sus “diferencias respecto al resto”. Ese sábado 25, Vanguardia impulsó lo que nuestra historia niega, impulsó la integración, dio fuerzas al nacimiento y desarrollo de ideas en común entre las diferentes asociaciones estudiantiles, amigos e invitados. Vanguardia ha querido demostrar una vez más que las ideas y la unión de fuerzas se logran con el consenso de las decisiones, con el compartir genuino.
Una vez que aprendamos a aceptarnos tal cual somos cada uno, sepamos entendernos como parte de un conjunto, entonces ahí la Justicia, que Vanguardia protege como valor esencial, podrá recién entenderse, desarrollarse y convertirse en un pilar de planes efectivos y una herramienta clave al momento de articular nuestras ideas y plasmarlas a nuestra realidad, logrando así: “lo que en grupo queremos que sea, lo que en grupo queremos construir”.
Desde estas líneas brindo mis más sinceros y cálidos deseos de éxitos al nuevo Consejo Directivo. Está demás decirles que quienes los conocemos no sólo estamos convencidos de su capacidad y genialidad; sino que además estamos seguros que los nuevos caminos que abrirán para Vanguardia serán recorridos a paso firme y con las energías necesarias para seguir haciendo las cosas bien… y cada vez mejor.
Mecanismo de Diálogo y Consulta (y Foro internacional IBC)
Compartimos la propuesta que la Defensoría del Pueblo alcanzó ayer a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) sobre el Mecanismo de Diálogo y Consulta entre el Estado y los Pueblos Indígenas.
También, en la web de la Defensoría del Pueblo, se pueden consultar el documentos referido a: el Derecho a Consulta de los Pueblo Indígenas.
Por otra parte, los invitamos al siguiente evento, organizado por el IBC:

pronunciamiento y cronología de un conflicto
Pronunciamiento del Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y la Defensoría del Pueblo sobre los últimos hechos de violencia sucedidos en la Selva Peruana
¡ALTO A LA VIOLENCIA!
El Presidente de la Conferencia Episcopal del Perú y la Defensora del Pueblo lamentan profundamente el descenlace violento que viene ocurriendo en el departamento del Amazonas, ciudades de Bagua Chica y Bagua Grande, entre otras, que ha ocasionado la muerte de civiles y policias y un saldo de varios heridos.
La vida es un valor supremo que en cualquier circunstancia debe ser protegida y privilegiada, tanto la de nuestras comunidades nativas históricamente desatendidas, como las que quienes, en cumplimiento de su deber constitucional, procuran el restablecimiento del orden.
Hacemos un clamoroso llamado a la serenidad y demandamos que, de manera inmediata, cesen los enfrentamientos entre compatriotas. Es urgente que se atienda sin distinción a las personas heridas y a las que se encuentran en riesgo y que se proceda en el más breve plazo a restablecer el canal del diálogo, que nunca debió ser interrumpido, y que debe ser utilizado como la única vía para resolver pacíficamente los conflictos.
Concientes de nuestro deber de protección de la vida y de los derechos fundamentales de las personas, invocamos a todas las autoridades y dirigentes a optar por el diálogo y la paz y nos mantenemos a disposición del país para colaborar en lo que nos sea requerido, a fin de devolver la tranquilidad a las poblaciones afectadas y a todo el Perú.
+ Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM. Arzobispo de Trujillo /Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
Dra. Beatriz Merino Lucero /Defensora del Pueblo
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Cronología de una matanza anunciada:
Noviembre de 2007: García publica en el “prestigioso” diario “El Comercio” sus tan inteligentes artículos “el perro del hortelano” y “el perro del hortelano reloaded”, donde nuestro supremo presidente dice: “El primer recurso es la Amazonía. Tiene 63 millones de hectáreas y lluvia abundante. En ella, se puede hacer forestación maderera especialmente en los 8 millones de hectáreas destruidas, pero para eso se necesita propiedad, es decir un terreno seguro sobre 5.000, 10.000 o 20.000 hectáreas, pues en menos terreno no hay inversión formal de largo plazo y de alta tecnología. Ahora solo existen las concesiones que dependen de la voluntad del Gobierno y del funcionario que puede modificarlas.
Por eso nadie invierte ni crea un puesto de trabajo por cada dos hectáreas como debería ser; ni hay elaboración de la madera y exportación de muebles. En su mayoría, esas concesiones rapiña solo han servido para sacar la madera más fina, deforestar y abandonar el terreno. Por el contrario, la propiedad formal por grandes empresas colectivas como los fondos de pensiones permitiría hacer inversiones de largo plazo desde la siembra hasta la cosecha años después. Los que se oponen dicen que no se puede dar propiedad en la Amazonía (¿y por que sí en la costa y en la sierra?). Dicen también que dar propiedad de grandes lotes daría ganancia a grandes empresas, claro, pero también crearía cientos de miles de empleos formales para peruanos que viven en las zonas más pobres. Es el perro del hortelano.” ¿Alguna mención a los pueblos indígenas? No hay, seguimos en la época del caucho al parecer….
12 de diciembre de 2007, García pide al Congreso facultades pa legislar (sacar decretos legislativos) temas referentes a la implementación del TLC, ojo según la Constitución, cuando se piden facultades pa legislar, estas son específicas, y solo se puede legislar sobre la materia que se ha establecido, en este caso TLC.
19 de diciembre de 2007, el Congreso, como siempre tan raudo y eficiente, le da las facultades, artículo 2: el contenido de estos decretos se limitará a lo concerniente al TLC. Las facultades son por seis meses.
28 de junio de 2008, o sea un poquitito antes que acabe el plazo pa legislar, saca una cantidad de Dec. Leg., algunos regulaban hasta el tema de universidades, definitivamente mucho que ver con el TLC…
Septiembre y agosto de 2008, empiezan las paralizaciones de los pueblos indígenas, en contra de estos decretos.
Agosto de 2008, paralización de los pueblos indígenas (AIDESEP agrupa a 1350 comunidades nativas): el Congreso derogó el D.L. 1015 (la ley de la selva, que permitía comprar, con el acuerdo de tres personas, toda la propiedad de la comunidad. También la Defensoría presentó una demanda de inconstitucionalidad contra este D.L., porque era ¡¡faltozaso!!) y el D.L. 1073. Javier Velazquez Quesquén, dice que conformará una comisión pa evaluar los decretos legislativos.
Diciembre 2008, la comisión del Congreso presentó su informe, pero Quesquén dice que lo presentará el 1 de febrero, ya que los congresistas estaban de vacaciones. 1 de febrero de 1009, llegó el día del plazo, Quesquén no dijo esta boca es mía.
2009
12 de marzo, AIDESEP envía cartas a Velásquez Quesquén y a Simon recordándole cual había sido su compromiso. 9 de abril, no hay respuesta alguna de las autoridades (ya pasó un mes de las cartas!!!, ya pasaron 3 meses de que Quesquén se comprometió a presentar el informe!!!). Los líderes (ojo, no solo Pizango, cada comunidad tiene un jefe que lo representa) acuerdan iniciar la paralización, pero las restringen al interior de sus comunidades.
18 de abril, en vista que nadie les hace caso —en una entrevista Simón calificó sus demandas como caprichos, frente a un permisivo (por no poner otro adjetivo) Althaus— decide radicalizar la protesta.
20 de abril, se reúnen en la PCM. Simon se comprometió con AIDESEP a formar una comisión multisectorial (poder ejecutivo y AIDESEP), pero ante la prensa Simon dice que firmará la resolución para esa comisión multisectorial cuando se levante el paro.
24 de abril, Quesquén dice que presentará el informe de la comisión multipartidaria (ese que debía poner a debate el 1 de febrero, porque en enero los congresistas estuvieron de vacaciones), pero… pero… pero antes debía ser aprobado por la junta de portavoces… la junta de portavoces no aprobó su pase a pleno. Última semana de abril, Tarapoto y Yurimaguas se unen al paro.
9 de mayo, el gobierno declara en emergencia distritos amazónicos de 5 regiones del Perú. Estado de emergencia: en caso de perturbación de la paz o del orden interno, de catástrofe o de graves circunstancias que afecten la vida de la NACIÓN… (eso dice la constitución, bien clarito, que afecte la vida de la nación).
11 y 13 de mayo, Pizango se reúne con Simon, no llegan a ningún acuerdo. Simon dice que Pizango le habla a él en castellano, pero por teléfono, se dirige a “los nativos” en su “dialecto” (¿no sabe un primer ministro la diferencia entre dialecto e idioma?, ¿porque Aldito no se queja de eso?)
15 de mayo, Pizango dice lo del derecho a la insurgencia.
16 de mayo, Alan dice: “la selva es de todos los peruanos y no sólo de un grupo” (¿¿no sabe acaso lo que implica el derecho a la propiedad y a la posesión??, ¿¿¿no sabe que muchos pueblos tienen títulos de propiedad desde los 70???… ahh verdad a él lo votaron de derecho de la Católica. Le recordamos lo que el Código Civil dice sobre el Derecho a la propiedad: “es el poder jurídico que permite usar, disfrutar, disponer y reivindicar un bien. Debe ejercerse en armonía con el interés social y dentro de los límites de la ley”). Ese mismo día los dirigentes se reúnen con la Defensoría del Pueblo y anuncian que la protesta será dentro del Estado de Derecho.
19 de mayo, el D.L. 1090 (ley forestal y de fauna silvestre) es declarado inconstitucional por la comisión del Congreso, su derogatoria entonces ahora tendría que ser DEBATIDA (ojo no solo votada) por el pleno del Congreso.
22 de mayo, la tía Charo (Rosario Fernández) denuncia a Pizango por alentar la rebelión, la sedición y la conspiración y dice: “Hemos escuchado los argumentos del señor Pizango y no parecen de un nativo desprevenido.”
4 de junio: al caballazo suspendieron el debate de la derogatoria: Mulder interpuso una cuestión previa pa suspender el debate y la votación sobre esa ley hasta que la comisión multisectorial (si, la misma de Simon con los indígenas, que desde el 13 de mayo está entrampada), remita un informe sobre los decretos cuestionados. Ese mismo día la Defensoría del Pueblo presenta una demanda de inconstitucionalidad ante el TC: el D.L. 1064 vulnera los derechos constitucionales de propiedad de la tierra y de consulta previa de los pueblos indígenas.
5 de junio: 369 “efectivos” de la DINOES (Dirección Nacional de Operativos Especiales) completamente armados, más personal de las Fuerzas Armadas (también súper armados), van a levantar la protesta, teniendo como consecuencia: 4 policías muertos y más de 20 indígenas muertos. Sale el jefe de la Policía a decir que como “los nativos están usando armas” eso demuestra la infiltración. Conclusión de su racionamiento (incluido el de la tía Charo): como son indígenas, no pueden usar armas (su cerebro no se los da pa tanto) y deben ser desprevenidos….
Vía IBC
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Comunicado de la RePuc! (Rea + Fepuc) …oh! y ahora quién podrá ayudarnos??
Con referencia al Mail enviado por la FEPUC, el día 25 de setiembre, cuyo asunto figura como: ¿Nuevo Campus PUCP?, cuyo autor es un Representante Estudiantil en el Consejo Universitario.
http://fepuc.blogspot.com/2008/09/nuevo-campus-pucp.html
A continuación copio tal cual se encuentra el post en estos momentos, debido a que el autor ha venido cambiando su contenido en los últimos minutos, así como el comment publicado en dicha página:
El Miércoles 24 de septiembre, en la sesión del Consejo Universitario, se aprobó (con el voto en contra de los representantes estudiantiles) la compra de un terreno en los Álamos de Monterrico, junto a CENTRUM, donde la PUCP construiría su “Campus Este”. Según la interpretación del Rectorado, esta decisión no requiere la aprobación de la Asamblea Universitaria dado que está bajo la competencia del Consejo Universitario. El plan tentativo es abrir allí cursos de pregrado de los Estudios Generales y de las facultades de Derecho, Gestión, Psicología e Ingeniería Industrial (sin excluir aquellos dictados en el campus actual y sujeto a cambios), albergando a 3,000 alumnos. Sin embargo, la universidad tiene la contingencia de que requiere el cambio de zonificación de “Residencial” a “Educativo”, lo cual tomaría al menos medio año y podría incluso no darse, escenario en el cual se ampliaría la Escuela de Posgrado y revendería lo sobrante de dicho terreno percibiendo una ganancia. Como representantes de los alumnos de la Universidad, estamos comprometidos a informarles estos eventos y consultarles su opinión, por lo que la REA iniciará una campaña de difusión, en la cual desde ya, contamos con el valioso apoyo de la FEPUC.
Aclaración: el proyecto NO es mover facultades enteras, sino abrir los mismos cursos de aquellas carreras mencionadas que se dictan en Pando en el “Campus Este”. Cada alumno decidiría en qué campus estudiar, pudiendo asistir a clases incluso en ambos.
Mariano Peró Representante Estudiantil en el Consejo Universitario
A ver si entendemos…
Uno de los pilares formativos que se supone debemos de aprehender en la formación universitaria, es la de formar en nosotros un visión crítica constructiva y (ojo!) relevante de los diversos sucesos que acontecen en nuestra casa de estudios, nuestra sociedad y el país, apoyando e impulsando así la impartición de conocimientos y formación, de modo tal que nos prepare para nuestro desenvolvimiento consciente y responsable en la vida social. (Ello y más, según lo establecido en los artículos 7, 21, 48, 119 del Estatuto de la Pontificia Universidad Católica del Perú y en los artículos 2 y 57 de la Ley Universitaria, Ley 23733).
Sin embargo, veo con mucha tristeza que ello no se refleja en este espacio. Lamentando, antes que nada, las clases de comentarios que creen merecer el presente post, comentarios como los de: “Nosotros como estudiantes No podemos permitir que nos estén “moviendo” de un campus a otro..”, “…yo que soy de gestion me conviene pq estoy cerca al centrum, y facil un porfesor de “ese nivel” puede enseñar en la nueva facu de gestion…”, “…aunq le quitaria un toq d “ilusion” a la PUCP xq es la unica q tiene “como q” un espacio integrado para todos sus estudiantes… a mi m “convendria” q estuviese en el centrum xq vivo por ahi, pero la cuestion no es lo q le “convenga” a cada etudiante…”, y así y así y así hasta llegar al infinito y un poquito más allá; además, si gustas saber más de estos comentarios, ve e ingresa a una de las tantas clases que se imparten dentro de la universidad o quédate en algún espacio donde veas que la gente pueda conversar y “expresar” sus ideas.
Estamos todos de acuerdo que podemos partir desde la forma; es decir, lo importante no es cómo lo dices, sino qué diablos es lo que dices, ello de acuerdo a lo que haces y eres, o sea, somos unos jodidos Estudiantes Universitarios haciendo llegar nuestra opinión respecto a que si estamos o no conformes según lo dicho en el presente post. Sin tomar una posición paternalista, creo concientemente, que lo dicho en el primer párrafo de este comment, deja mucho qué desear en nosotros (ojo: Estudiantes Universitarios); por ello, el nivel de conciencia y desarrollo que observamos con cada potencial abuso del cual nos creemos víctimas, lo que por ende nos hace renacer el espíritu guerrillero y creemos alzar la voz para hacer que escuchen nuestras “apreciaciones”, es que muchas veces salimos mal parados, continuando así en este circulo vicioso de mentalidades arcaicas y subdesarrolladas de las que tanto, según en nuestro desarrollado criterio, nos quejamos.
Luego, es lamentable también que nuestros REAs cumplan solo una función comunicativa e informativa, tal cual chismefono de Magaly, postean creyendo que hacen mucho con “comunicar” y pedir nuestra “valiosa” opinión acerca de los temas relevantes, esos temas del día a día de la universidad. Qué criterios obtienen ellos para saber qué nos es relevante o no?, si tanto aluden a su compromiso de mantenernos informados acerca de las “grandes decisiones” que toma el Consejo Universitario, por qué no comunican lo que acontece en cada sesión, ello tomando en cuenta, claro, que se reúnen cada 15 días[1].
“…Según la interpretación del Rectorado, esta decisión no requiere la aprobación de la Asamblea Universitaria dado que está bajo la competencia del Consejo Universitario…”, claro, me gustaría saber bajo qué perspectiva habrá planteado la cuestión el autor del presente blog, ya que si recuerda señor autor, como representante estudiantil que es de nuestra comunidad universitaria, el inciso d) del artículo 75, sobre el Gobierno de la Universidad, de la Asamblea Universitaria, establece que una de las atribuciones, facultades, poderes, que posee la Asamblea Universitaria es la de RATIFICAR, aprobar o confirmar actos, en este caso el del Plan de Desarrollo y el Plan de Funcionamiento de la Universidad aprobados (así es, ya aprobados) por el Consejo Universitario, creo que si le pedimos a un niño de 5 años que busque las expresiones: “o no ratificar”, “o no aprobar”, “o no confirmar” lo dicho por el Consejo universitario, no lo encontraría, alguno de Uds, si?. Como vemos no es “según” la interpretación, sino lo que está establecido.
“…El plan tentativo es abrir allí cursos de pregrado de..”, “veciina te cuento!”, “todo esto sin confirmar”, “se supone que…”, aparte de la supuesta autoridad que viste a nuestro representante, bajo qué fuentes podemos apoyarnos para sustentar una opinión o una afirmación?,a ver si entiendo, no es de principios personales, académicos y profesionales mantener una posición respecto a aquello que es un hecho, ya que si trabajamos bajo supuestos de hecho, todas las teorías se irían al tacho, como todo estudiante de un nivel académico básico sabría. Entonces como puedo manifestarme o afirmar algo que aún no sucede, es más es solo la compra de los terrenos, o sea, correspondería al Consejo Universitario el proponer a la Asamblea Universitaria la creación o reestructuración de las unidades académicas, sus especialidades o sus secciones, como bien lo establece el inciso b) del artículo 79 del Estatuto de nuestra Universidad, como bien lo debe de saber el autor del presente post, verdad?.
“…y revendería lo sobrante de dicho terreno percibiendo una ganancia…”. Hasta aquí, sin discutir aún lo que se debate acerca de que si la Universidad tiene o no fines de lucro y demás arroz con mostaza. Como bien lo debe de saber el señor autor del comunicado este, es que la universidad se rige bajo lo establecido en la Constitución Política, específicamente en las normas constitucionales referentes a las asociaciones sin fines de lucro, como lo establece el punto 2 de las Disposiciones Finales del Estatuto de la Universidad, yo no entiendo por qué tanto miedo a esta referencia cuando se lee en el inciso j) del artículo 79 que el Consejo Universitario puede adoptar medidas que atañen a la economía de la universidad, o sea, establecer contratos o cualquier acto jurídico que descanse a favor de ésta finalidad, según también lo establecido en el inciso c) del artículo 77 de la Ley universitaria, Ley 23733.
Más allá que tu casita quede lejos o no de la universidad, y de que si te conviene o no, o sea, a quién le importa esas cosas?, al fin y al cabo, como hemos visto, esas decisiones no nos compete, podríamos tener voz pero no voto señores, qué diablos hacemos con solo 3 representantes metidas en el Consejo cuando vemos que su papel es meramente informativo?, si vemos que no son capaces de sustentar un posición de cara a lo que se está viviendo, cuando no vemos que plantean soluciones y que solo se limitan a contarnos las cosas y a pedir nuestras opiniones sin que nos den una garantía de cambios, realmente podríamos encontrar un compromiso? Y para qué va a servir dicha “difusión”?, tendrá algún beneficio clave?.
Finalmente, la Fepuc, (…) creo que ya dijeron lo suficiente por ellos mismos.
[1] http://www.pucp.edu.pe/rea/cons.htm
LA SOLEDAD DE AMÉRICA LATINA
Una amiga, de aquellas a las que muy pocas veces he llegado a apreciar y valorar muchísimo en tan poco tiempo, me obsequió el siguiente texto, el siguiente discurso de alguien que, por más que anunciemos crónicas o pasemos otoños de soledad, siempre originará en cada uno de nosotros, al leer sus líneas, querer vivir para contarlas:
Gracias Manuelita.
(Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982)
Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.
Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.
La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.
Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.
De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.
Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.
Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.
No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.
América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.
No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.
Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.
Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: “Me niego a admitir el fin del hombre”. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.
Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.
Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.
En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.
FIN
Gabriel García Márquez













