Archivo mensual: enero 2010

entrevista a Carlos Carlín

(NOTA: nos tiraron la web de la revista, mientras tanto, en este canal. Que se cuiden los malditos!)


SOBRE LAS TABLAS: CARLOS CARLÍN

 

Entrevista: Eduardo Marchena

Fotos: Ricardo Campana Wissar

Edición y Tras el telón: Giancarlo Poma

Carlos Carlín es uno de los artistas más respetados y queridos de la escena local. Polifacético como pocos, ha incursionado recientemente en el periodismo como columnista de Perú 21 y conductor de un programa en Radio Capital. La segunda temporada de Volpone nos permite volver a disfrutar de su maquiavélico personaje “Mosca”. Excusa más que suficiente para una conversación Sobre las tablas.

La asistenta de prensa nos encuentra en la puerta del teatro Británico. Carlín llega al poco rato y nos saluda con un fuerte apretón de manos. Sólo contamos con quince minutos, luego de los cuales todo el elenco de Volpone debe reportarse en los camerinos. Presurosos, subimos al segundo nivel y nos acomodamos en unas butacas de la primera fila. Tenemos una vista panorámica del escenario, donde algunos de los actores ensayan la secuencia musical de la obra. Queda claro que ciertas partes de la entrevista tendrán que ser en voz alta.

MONTESINOS EN VOLPONE

Volpone se cuenta entre las mejores obras del año pasado. No media ni un mes entre el fin de la primera y el inicio de esta segunda temporada. ¿Esperaban un éxito tan contundente?

Cuando inicias un proyecto siempre esperas que te vaya bien. El éxito de este montaje se traduce en el hecho de que la gente entendió lo que queríamos decir, lo que el montaje quería decir, y lo que Roberto (Ángeles) quería decir. También nos hemos encontrado con sorpresas que confirman ciertas ideas que teníamos.

Interpretas a “Mosca”, un  sirviente que intenta apoderarse de la fortuna de su amo. En una oportunidad te escuché decir que tomaste como referente a Vladimiro Montesinos para la construcción del personaje. Cierto que los dos son maquiavélicos, pero, ¿qué tomaste, en específico, de Montesinos?

Aparte del acento arequipeño, lo arribista y traidor, el hecho de ser un hombre que quería “blanquearse”; el monstruo que surge al ver el dinero. Creo que eso, sumado a algunas particularidades en el maquillaje y la voz.

Te diré que más que a Montesinos, “Mosca” me recordó a “Tony” de Pataclaún. Me explico, Tony era un tipo tan odioso como simpático. Un villano con gracia, podría decirse. Algo de lo que Montesinos carecía, mientras que a Tony le sobraba.

Bueno, creo que eso es un piropo para Tony. No sé si para mí (risas).

Un personaje que se roba la escena cada vez que aparece es el del Virrey Amat, interpretado por Leonardo Torres Villar, un oportunista que no pocas veces abusa de su poder. En una entrevista anterior, has mencionado que el público lo aplaudía cuando salía a escena, como si le tuviera un especial aprecio. ¿A qué atribuyes ese afecto tan particular?

Lo más sorprendente es el aplauso a la salida. Eso es una constante. Creo que lo aplauden porque fue autoritario, puso orden y robó. Fue el más pendejo.

Eso me resulta familiar.

¡Claro! Montesinos, Fujimori. Aquí aplaudimos el orden.

También la mano dura.

Y con eso se pone en evidencia la idea de que no importa cuánto robes mientras hagas las cosas bien.

¿Qué fue lo que más te gustó de interpretar a “Mosca”?

El proceso. La transición de ser, como tú decías, encantador, simpático. Todo para luego convertirse en un monstruo.

Eso debió ser difícil. ¿Qué otro reto supuso?

Buscar el esquema vocal del personaje. Me sirve mucho trabajar con un esquema para buscar una característica distinta a la mía. Lo he ido encontrando a lo largo del proceso. Creo que, en esta segunda temporada, el resultado del trabajo será mejor.

¿De las escenas en las que apareces, cuál fue la que más te gustó?

Cuando me estoy volviendo loco, cuando el monstruo empieza a surgir. Normalmente, hago papeles más graciosos, pero a veces tengo la oportunidad de sacar a ese “monstruito” que también soy.


EL MAESTRO Y KAFKA CLAUN

Durante la conferencia de prensa del pre-estreno de Volpone, te pregunté cuál era el rasgo más importante del trabajo de Roberto Ángeles. Me contestaste que su claridad y lucidez para utilizar un texto teatral y adaptarlo a una época determinada. Pero en el trato directo y continuo con los actores, ¿qué podrías mencionar acerca de su estilo de trabajo?

Roberto es mi profesor y mi amigo. Creo que soy el actor que más tiempo ha trabajado con él. Hay varios procesos. Desde 1993 o 1994, cuando se estrenó mi primera obra con él, Metamorfosis, se han dado varios procesos. Varios “Robertos”.

¿Tú eras Gregorio Samsa?

No, Miguel Iza era Gregorio Samsa. En la obra de Kafka, Samsa tiene una hermana. Pero en el montaje era un hermano y yo lo interpreté. Era una obra en claun.

Has definido a “Mosca” como un limeño de hoy. ¿En qué dirías que se diferencia de un provinciano?

La criollada. La necesidad de bajar al otro y de ascender a aquello que uno cree que es lo deseable, lo que uno “tiene que ser”.

Cuando entrevisté a Shantal Young Onetto le mencioné el nombre de algunos actores para que me dijera lo primero que pasara por su mente…

¿Qué dijo de mí?

Tu nombre fue el primero de la lista, y me dijo que eras un maestro. Que la habías apoyado y ayudado muchísimo. Que incluso habías sido tú quien le comentó a Roberto Ángeles sobre ella. ¿Cómo y cuándo fue que la conociste?

Rocío Tovar me la presentó porque estábamos produciendo, con Raquel en Llamas, la obra Feisbuk, y Shantal cantaba ahí. Me cayó muy bien, también escuché su música y cómo canta. Cuando hablé del proyecto (de Volpone) con Roberto, me enteré de que se necesitaba a alguien que cantara. Si bien no tenía experiencia como actriz, me pareció que lo llevaba en la sangre. Ha actuado muy bien, tiene todas las ganas de aprender y está en el taller de Roberto. Es muy colaboradora. Ella es la nueva generación de los Onetto.

PERIODISTA Y PRODUCTOR

Hablemos sobre tu programa en Radio Capital. ¿Cómo eliges los temas a tratar? Básicamente, es trabajo de mi productora. Ella me sugiere temas y conversamos. Juntos trabajamos muy bien. Si hay algo que cambiar lo cambiamos. La dinámica consiste en que yo me sienta cómodo con el tema o que sea necesario tratar ese tema, en particular, por el contexto o la coyuntura.

Entrevistaste a Luciana León con motivo de una ley de mecenazgo para eventos culturales.

Sí, y la ley estaba cerca de aprobarse. Después de que la presentamos en el Teatro Mario Vargas Llosa se tuvo que hacer algunas correcciones. Se supone que tales correcciones la dejaban lista para ser aprobada.

Eres una de las “cabezas” de la productora Raquel en Llamas. Han producido Una gran Comedia Romana, de gran éxito comercial; pero también En casa/en Kabul, un montaje orientado a un tipo de público más reducido. ¿Qué criterio usan para decidir qué obra montar?

Además de hacer obras para teatros grandes como ¿Donde está el idiota?, también es necesario que la productora participe en montajes de otro tipo. Bicho y En casa/en Kabul fueron bien recibidas por el público. Este año, más bien, nos concentraremos en “hacer caja” (risas).

Entiendo que van a reponer ¿Dónde está el idiota?

No, en realidad es otra versión de El idiota. Lo que pasa es que Francis Veber ha escrito varias obras en las que incluye a su personaje “Piñón”, el Idiota.

¿Y de qué va este nuevo episodio?

Esta vez, Piñón decide suicidarse. Es otro episodio más en la estúpida vida de Piñón (risas). Toma una habitación de un hotel en donde también hay un francotirador que está a punto de matar a un candidato presidencial. Paul Vega es el francotirador. Y yo, otra vez, soy el Idiota.

Pregunta obligada. Se habla mucho de un nuevo Boom en el teatro peruano. ¿Qué opinas al respecto?

No sé si hay un Boom. Se hace teatro desde hace mucho tiempo… Sí, hay un avance. Creo que la gente se acerca más al teatro. Creo que lo que hicimos con Raquel en Llamas hace seis años, tomando un teatro como el Peruano Japonés, ha servido. Alquilar un teatro, asumir un riesgo, poner montajes seguidos invirtiendo de nuestro bolsillo porque no teníamos auspicios. El esfuerzo también contribuyó a abrir la cancha para que Plan Nueve abriera un teatro como el Vargas Llosa. Así es como gente de San Borja y otros lugares empezaron a frecuentar el teatro. Hay nuevos dramaturgos y nuevas propuestas. Ahora, ¿un Boom?, no lo sé. El teatro va mejorando, pero creo que depende de en qué medida la empresa privada participe. Si participa, se va a dar un fenómeno más interesante. El Boom se dará cuanto podamos tener una obra como ¿Dónde está el idiota?, otra como Volpone y otra en el Centro de Lima, todas con un buen nivel de producción y afluencia de público. Hay un montón de espectáculos alucinantes y propuestas teatrales alternativas que la gente no conoce y a las que, por ejemplo, la revista Cosas, con su infinito poder y glamour, no presta atención.

2010 Y CONSEJO DE COMUNICADOR

Tu siguiente proyecto es La Jaula de las Locas. Primero, El Idiota, después, La Jaula.

Sí, se estrena en julio.

Vuelves a trabajar con Johanna San Miguel, y Diego Bertie hace de tu esposo.

Sí, yo soy la esposa. Me escogieron por mis formas de señora (risas).

Además, preparas un unipersonal para finales de año. El cual, dices, va a “sacar ronchas”.

Ojalá. A lo mejor no va nadie. Pienso convertir el Teatro Peruano Japonés en una sala de votación.

Los vas a estrenar en plena época electoral. Entonces, cualquier parecido con la realidad…

No es coincidencia.

Para terminar, ¿cuál es el mejor consejo que podrías darle a un actor o actriz joven que recién se inicia?

Que estudien otra carrera, además de la actuación. Necesitas tener un respaldo y estar informado. Un actor no tiente por qué ser una entidad artística alucinada. ¡Son cojudeces! Las personas tienen que saber de todo, y más los actores, los comunicadores.

TRAS EL TELÓN

Al igual que con Las brujas, para ir a Volpone debes comprar las entradas en Teleticket, o en la misma boletería del teatro. Las funciones van de jueves a lunes a las 8pm, pero solo hasta el 7 de febrero. Anda de una vez, mira que te estamos pasando la voz.

¿No sabes quién es Shantal Onetto? Bueno, nosotros no sabemos si hemos escrito bien su nombre. Pero sí sabemos que canta, y bastante bien. Entérate aquí (y después anda a escucharla en Volpone).

Carlín es tan pero tan bravo, que ha entrevistado incluso a Homer Simpson. ¡Hasta le propuso ser el primer Malcriado de El Trome! Pero Homer le deja esas cosas a Marge.

Nuestro Editor de Cultura recuerda a Carlos Carlín de Los de arriba y los de abajo. Dice que fue una telenovela bien mostra que vio en su chiquititud (¡asu, bien viejo lo vemos!).

Y claro, no nos podíamos ir sin un poquito del gran Tony en el mejor capítulo de Pataclaun.

SOBRE LAS TABLAS

  

 

SOBRE LAS TABLAS

Entrevista: Eduardo Marchena Siverio

Fotos: Ricardo Campana Wissar

 

Talento y belleza respaldan una trayectoria que incluye tanto Cine como Teatro y Televisión. A lo largo de la última década, Melania Urbina ha logrado safarse de la etiqueta de joven promesa para convertirse en un referente obligado de las Artes Escénicas peruanas. Este verano vuelve a interpretar a Abigail Williams en la segunda temporada de Las brujas de Salem, obra dirigida por Juan Carlos Fisher (a quien entrevistamos con anterioridad), y que ha recibido los mayores elogios de la crítica especializada, así como el Premio Luces 2009 a Mejor Obra Teatral.

La entrevista se pacta para las seis de la tarde en el mismo teatro de la Plaza Isil y Melania aparece sobre las tablas con estricta puntualidad. Nos invita a tomar asiento en las butacas de la primera fila. Queda claro que el Teatro es su hogar y nosotros, el público, sus invitados de honor.

El éxito de Las brujas

Más de un entendido incluyó a Las brujas de Salem en su lista de mejores montajes del 2009. No ha pasado ni un mes desde que terminó su primera temporada y ya iniciaron la segunda con una excelente acogida. ¿Esperaban un éxito así de arrollador?

Por un lado sí, aunque, por otro, siempre hay un factor que nadie maneja. Sí lo esperaba porque es una obra importante con un gran director y un gran elenco. Es una obra en La Plaza Isil, además: un teatro que está caliente, un teatro al que viene mucha gente. Con esas características, la obra tenía muchas posibilidades de ser un éxito. Pero existe un factor que nadie maneja. Siempre se arriesga, pero al final todo salió como queríamos.

Esta semana, las entradas de lunes y martes se agotaron el lunes por la mañana.

¡Sí! Como es popular, los lunes y martes son los días en que más rápido se llena el teatro.

Igual me sorprendió. Es una segunda temporada, no ha pasado ni un mes…

A mí también me sorprende. A pesar del verano la gente viene los fines de semana cuando podría optar por salir de Lima. No hubo día en el que no se haya llenado el teatro. Me parece increíble.

Define a tu personaje, Abigail Williams, en una sola palabra.

¡Asu, madre! ¡En una sola palabra! (risas). Creo que es mucho pedir.

Bueno, en pocas palabras. Lo primero que se te pasa por la mente cuando piensas en ella.

Es un personaje muy complejo para definirlo en una sola palabra.

Muy bien, esa es una palabra: complejo.

¡Sí, complejo! Imposible definirlo en una sola palabra.

¿Qué fue lo que te atrajo del personaje?

Para una actriz este tipo de personaje es un regalo. Tiene muchísimos matices, parece un personaje distinto en cada escena. Es un personaje delicioso. Lo he disfrutado muchísimo.

¿Qué fue lo que menos te gustó del personaje? Lo más difícil o complicado al momento de la interpretación.

Lo que menos me gusta es que sea tan incomprendido, que nadie lo entienda.

Pero es una historia sobre brujas. Difícil no encontrar mujeres incomprendidas.

Sí, claro. Pero que todo el odio y la bronca recaiga sobre ella, tanto de parte de los otros personajes como del público… ¡No sé! (risas). Que me odien tanto pero que nadie detecte que Abigail es una víctima más.

¿Cuál dirías tú que es el rasgo característico del trabajo de Juan Carlos Fisher?

Pulcritud. Sus montajes son impecables. Desde un principio lo tiene todo muy claro. Es un director que sabe lo que quiere.

¿Les da algún margen de acción para tomar iniciativas propias en el desarrollo de sus personajes?

Absolutamente. Siempre está abierto a las propuestas de los actores.

Esa idea de proponer me parece interesante. Cuando conversé con Juan Carlos Fisher me dijo que sólo trabaja con actores muy inteligentes porque son ellos los que proponen y no él. Fue muy enfático en eso.

Sí, eso se siente. Él nos da mucha libertad. Sabe qué personaje asignar a cada actor. Sabe escuchar y nos deja hacer nuestro trabajo. Eso es una virtud, de arranque.

¿Tu escena favorita?

La escena del juicio. No doy más detalles porque hay gente que todavía no ha visto la obra. Pero en la escena del juicio me divierto mucho.

Por favor, describe el primer acto. A modo de sinopsis.

Se presenta el problema y los antecedentes: la extrema represión de la época. Se acusa a las niñas de posible brujería. Éstas sienten pánico ante la posibilidad de morir y deciden voltear la tortilla, pasan a ser ellas quienes acusan a los demás.

ACTRIZ, MÚSICA Y MADRE (PERO TAMBIÉN DIRECTORA).

Has hecho Cine, Televisión y Teatro. Por si fuera poco, haces música con La Malandra. 

Sí, pero ya no estoy. No porque me haya dejado de gustar, sino por una cuestión de trabajo. Ya no podía cumplir con dos cosas a la vez. Tuve que escoger lo mío, que es la actuación. Aunque no descarto la posibilidad de regresar.

También dirigiste un documental sobre tu experiencia como mamá. ¿Fue algo estrictamente personal o también lo ves como parte de tu desarrollo profesional?

Es algo muy personal. Nació de la necesidad de comunicar algo, tratar de explicar lo que podía estar sintiendo en ese momento con tres meses de madre, cuando las emociones son tan fuertes y todo está de cabeza. La única forma que se me ocurrió para desahogarme fue hacer un documental. Es un regalo para mi hija, por eso se llama Para Lucía.

¿Qué edad tiene tu hija?

Cinco años y pronto cumplirá seis. Sé que en algún momento lo verá y lo entenderá.

Muy aparte, tengo entendido que sí has considerado dirigir documentales y escribir guiones.

¡Sí, me encanta! No soy muy disciplinada, por eso no lo hago muy seguido. Sólo he tenido una experiencia formal de escritura en Un día sin sexo, pero me encantaría y tengo planes de volver a hacerlo. Lo del documental no lo descarto para nada, pero espero que llegue nuevamente una necesidad como la que tuve al hacer el primero. Claro que no sería una necesidad tan intensa porque creo que nada se compara al alboroto de convertirse en madre (risas). Espero que llegue una necesidad real de transmitir algo para mandarme a hacer otro documental.

¿Qué rama de las Artes Escénicas te falta explorar?

La dirección. Todavía no lo he hecho, pero me encantaría.

Corrígeme si me equivoco. En un principio, sólo te interesaba ser actriz de cine, considerabas a la Televisión como algo frívolo y estar sobre las tablas te daba vergüenza.

Como chibola, me daba terror de tan solo pensar en pisar un escenario. Sentía que nunca me iba a atrever. La Televisión me parecía frívola. El Cine era lo que me apasionaba, pero creo que en el Perú no es realista decir: “Voy a ser únicamente actriz de Cine”. Todo llegó con calma. Me atreví a pisar un escenario y me fascinó, entré a la Televisión y me fascinó. Finalmente, entré al Cine y me fascinó. No puedo negar que lo que más me alucina es el cine, pero el Teatro y la Televisión también me encantan.

Háblame un poco más de ese cambio de actitud ante el Teatro y la Televisión.

Sólo es el crecimiento. Atreverte, hacerlo, crecer, madurar un poco. Mi actitud de antes era la de una adolescente que todavía no tenía las cosas muy claras.   

EL TEATRO

¿Qué edad tenías cuando descubriste que lo tuyo eran las Artes Escénicas?

Desde joven. Empecé a los dieciséis y ya tenía muy en claro que la actuación era mucho más que un hobby. No he parado hasta ahora.

¿Recuerdas cuál fue la primera obra teatral que viste?

¡Uy! ¿Como espectadora?

Algún montaje que te parezca especialmente memorable. 

Recuerdo Don Quijote de la Mancha, las dos de Cattone, El cascanueces. Esos son mis recuerdos como espectadora, cuando era chiquita.

Se habla mucho de un nuevo boom del teatro peruano. Llevo algo más de un año entrevistando a gente del rubro y leyendo sobre el tema. Se dicen cosas muy distintas sobre este supuesto boom. Juan Carlos Fisher, por ejemplo, dijo que el teatro mejora y se masifica. Me dio a entender que estamos en el camino correcto, que las posibilidades a futuro son enormes. Otros son menos optimistas y lo consideran un auge pasajero. Sara Jofré habla de mejoras, pero también dice que la realidad dista mucho de ser ideal. David Carrillo ha resaltado el hecho de que el año pasado no sólo no se abrieron nuevas salas sino que perdimos el teatro Montecarlo ¿Qué opinas tú?

Creo que sí hay un crecimiento y no creo que sea pasajero. Hemos venido creciendo lentamente desde hace varios años y creo que va a continuar así.

Entonces, ¿estás en el bando de Fisher?

Sí. Escucho más de gente que va al teatro. Gente que ya no sólo va a ver una obra, sino varias. Gente que recomienda obras. Se llenan teatros y se alargan temporadas. Este teatro, por ejemplo, se queda chico. Es verdad, han cerrado el Montecarlo, las salas tan grandes son complicadas. Creo que todavía no hemos llegado al máximo como para poder llenar salas así. Por ahora, sólo podemos llenar salas medianas, pero las llenamos durante muchas funciones. Las brujas de Salem ha tenido más de noventa funciones. Creo que eso es un síntoma de algo. Creo que no sólo es un mérito de la obra, sino que hay gente que quiere venir al teatro, personas que sienten curiosidad y que después de ver Las brujas van a regresar a buscar la siguiente obra. Cada vez veo más producciones, se asumen más riesgos, hay más actores, se hacen más cosas. Yo creo que el Teatro sí está mejorando.

Fisher dice que tenemos mejor Teatro que muchas ciudades importantes. Que ha visto aquí mejores montajes que en Bogotá, Buenos Aires, Santiago, Madrid, Broadway o Londres. Que tenemos muy buen nivel actoral.

Yo de Londres o de Broadway no conozco tanto. Comparando con otros países sudamericanos, con toda seguridad, puedo decir que estamos muy bien posicionados. El país en el que más he estado es Colombia. Allá los actores peruanos son muy valorados. En general, yo veo películas de distintos países y no veo nada que un actor peruano no pueda hacer. Creo que acá hay muy buen nivel actoral y artístico, en general. Solo que, a veces, la falta de recursos no permite que se haga todo lo que se podría hacer.

Lo que no me deja de sorprender es que el éxito en taquilla y la calidad artística no están divorciados, ambos aspectos se desarrollan por igual. Creo que en el Teatro peruano se apuesta por lo mejor y no se sacrifica el montaje por ganar más. Muchas veces, la calidad y el éxito comercial están divorciados. En el caso del cine, por ejemplo, no es tan común que un éxito de taquilla sea de gran calidad artística.

Claro. Acá (en el Teatro) no pasa eso. Aunque también hay casos en los que tenemos obras muy buenas que no logran captar una gran cantidad de público. Por ejemplo, Don Juan regresa de la guerra me parece una gran obra, pero creo que el público todavía no está preparado, que todavía necesita entender demasiado las cosas y no puede simplemente dejarse llevar en una experiencia sensorial. Pero, en general, creo que las cosas están mejorando.

2010: SOBRE LAS TABLAS

Finalmente ¿cuál es tu siguiente proyecto?

Es con Gullermo Castrillón. Un monólogo. Por ahora, creo que todo este año será de teatro. Espero que aparezcan más cosas por ahí.

¿Se puede saber de qué tratará o todavía es secreto de Estado?

Es una performance. Es un poco difícil explicar de qué va a tratar porque ni yo misma lo sé (risas). Lo estamos trabajando desde hace ocho meses. No sería sobre un personaje sino sobre uno mismo. Todavía estamos experimentando.

Lo que importa es que te veremos sobre las tablas durante todo este año. Muchísimas gracias por tu tiempo.

Muchísimas gracias a ustedes también.