joel Campos es compañero de trabajo de quien escribe este post, se destaca por ser fino e invocar siempre con éxito frases y argumentos que le permiten hacer más grande la cancha del debate… no es un monedita de oro, ojo al piojo, pero it’s okey.
Esta vez, tomo de su blog, un post titulado: “Que hable el que sabe“ texto que él toma de Página 12, los que a su vez lo tomaron de The Independent de Gran Bretaña (pero, vamos chicos, así no terminamos nunca)… En dicho post, Joel Campos inicia la presentación de la nota de Stephen Foley, con algo muy similar a la ultima proposición del Tractatus Logico-Philosophicus de Wittgenstein (les pido no hacer click):”De lo que no se puede hablar es mejor callar” pero en boca de Lennin, y cito:
Lenin decía sólo tiene derecho a hablar el que ha leido. Como yo no he leido y él sí, los dejo con el que sabe: Stephen Foley sobre porque 1 libra esterlina se puede convertir en dos, o dos en una y después la crisis, después de todo la crisis…
Sin mayores preambulos y con los créditos reconocidos, va la nota breve pero sabrosa de Foley, titulada “El día de la verdad”:
Un lujo, verdaderamente!
La gente gusta de hablar de izquierda, derecha, socialistas, comunistas… etc., sin saber realmente de que diablos estan hablando.
Que hable Foley que sabe, y que alguien lo detenga!
Sin embargo, nosotros… de qué podemos hablar… , mejor sigamos con esa puerta:
HE AQUÍ EL AMOR
He aquí el amor.
Repito:
He aquí el amor.
Pero mejor hablemos de esta puerta.
Una puerta es una puerta
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche.
Y aunque nadie responda
y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
el aire es el aire de todos los días
las plantas son verdes como siempre
y el mismo cielo esférico me envuelve
lunes, martes, miércoles, jueves viernes, sábado y domingo.
¿Pero qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
En cambio, esa puerta es indudable;
por ella entro y salgo y noche
hacia los verdes campos que me esperan,
hacia el mismo cielo esférico y perenne.
¿Pero qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
Mejor sigo hablando de esta puerta.
Jorge Eduardo Eielson (Lima, 13 de abril de 1924 – Milán, 8 de marzo de 2006)
ps.- ayer, o la noche anterior, no lo recuerdo, fue 22.










Je je camaradas. El comité central ha tomado nota de sus alegatos y prometemos una purga profunda en las finanzas de la cédula. ¿Que # se han creido estos crematistas yanquis? El partido sabrá como multiplicar el capital del pueblo con la justísima tasa ultraflat del 0%. Y quien lo cuestione (habiendo leído o no): no pasará!
Bueno, ya que citaste a Eielson, permitaseme citar a Walt Whitman.
¿Quién va allí? (who goes there? – del poemario Song of Myself)
Grosero, hambriento, místico, desnudo… ¡quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?
Cuanto yo señale como mío,
Debes tú señalarlo como tuyo,
Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y
podredumbre,
no me puedo para a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como me da la gana.
¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?
Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.
Soy fuerte y sano.
Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.
Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un
carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la
noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los
cuales se levanta mi casa.)
Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré…
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tu llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.
Salve Whitman!
ojala te tengamos más seguido por este blog, Quark,
saludos,
m.